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08 agosto 2010

Dilemmas. I hate it. X

La puerta estaba cerrada, como siempre, y las llaves estaban pérdidas entre todos los trastos que había en mi bolso. Pero claro, para poder encontrarlas, necesitaría recuperar mi mano, a la que Strify seguía aferrado mientras me miraba sin pestañear y se balanceaba suavemente.
-Strify… me devuelves mi mano?-pregunté riendo.
Él miró nuestros dedos entrelazados, y después volvió a fijar la vista en mí. Parecía estar pensándoselo, pero al final me soltó, y pude comenzar a rebuscar en mi bolso. Supongo que la tarea en sí parecía interesante, por que tuve su par de ojos de cristal clavados en mí todo el rato. Y las malditas llaves… donde diablos se habían metido??
-Puedes sujetarme esto un momento, por favor?-le dije a Strify a la vez que le pasaba la cartera, el móvil, el estuche de manicura y un par de cosas más que abultaban mucho.
-Claro…-dijo él, riendo.
Creo que encontré las llaves en tan solo un par de minutos. Después volví a meterlo todo.
-Gracias.
-No hay de qué.
-Creo…que tienes de todo ahí dentro.
-No… hay una cosa que no tengo…
Él levantó una ceja.
-Cual?
-Orden.
Sonreí para mí misma mientras me volvía para abrir la puerta. Si, está bien, el chiste era malísimo, pero tenía que decirlo. Cuado la puerta estuvo abierta, puse un pié en la junta para que no se cerrara y me di la vuelta. Strify estaba quieto, tal como se había quedado después de que le respondiera, con la boca semi abierta, y los ojos ligeramente contornados. Incliné la cabeza, pero él no se movió. Comenté a inquiéranme. God, a ver si me lo cargué con el chiste. Me estaba preocupando seriamente cuando de momento enfocó la mirada otra vez, antes de comenzar a descojonarse. Su aguda risa rebotó en el portal, formando eco. Seguramente si alguien que bajaba por las escaleras la había escuchado, se le hubiesen puesto los pelos de punta, pero a mí, personalmente, me parecía una risa encantadora.  De pronto se puso serio y se apartó la greña de los ojos. Estaba rojo de reírse.
-Vale, no lo había pillado.
En ese momento fui yo la que me descojoné. Mi risa, que no tenía nada que envidiar a la escandalosa de la de Strify, también rebotó por el portal. Por suerte, pude calmarme en unos segundos, justo a tiempo para ver que Strify me estaba mirando con media sonrisa en los labios. Sentí como me ponía roja.
-Qué?
-Por fin he encontrado a alguien que se ríe como dios manda-dijo con voz hueca, como si estuviera pensando- me gusta.
Bien, entonces yo me puse más roja aún, y él también, al darse cuenta de lo que acababa de decir.
-Lo mismo digo-sonreí, para quitarle importancia, supongo.
El sonido de una puerta al cerrarse bajó rebotando por las escaleras, hasta el portal.
-Bueno… uhm… te llamaré-dijo Strify, recuperando la serenidad.
-Eso espero. Gracias por la comida, Strify-dije, sin dejar de sonreír.
Titubeé unos segundos. Aquél era el momento en el que supuestamente tenía que despedirme de él… tal vez la mejor forma de hacerlo fuera con un beso… pero un beso en la segunda cita… iba en contra de muchos de mis principios. Si, está bien, llámame ñoña o lo que tú quieras… pero a estas alturas ya deberías tener asumido que soy así.
Bueno, en fin, lo que hice fue inclinarme y presionar un beso en su mejilla, perfecta, y extrañamente suave.
-No hay de qué-respondió, sonriendo.
-Adiós, Strify.
-Adiós, Amy.
Antes de cerrar la puerta le miré por última vez. Le miré directamente a sus ojos perfectos, y pude leer algo en ellos, por que con aquella mirada me dijo muchas cosas. Me dijo que podíamos tener futuro, que aquel contacto podía ser uno de los que podíamos tener, y que él nunca me dejaría si le permitía estar a mi lado. Palabras entonces mudas que más tarde me serian confirmadas.
Comencé a andar por el portal, obligándome a no mirar atrás, por que sabía que si no encontraba a nadie a través del cristal, podría sentirme ligeramente deprimida.
Espera… deprimida? Por dios! Acababa de pasar un rato genial con un chico maravilloso y perfecto, habíamos hablado de todo, y me había acompañado a casa. Y lo mejor de todo es que a él le gustaba estar con migo.
Subí alegremente hasta la entrada de mi piso. Cuando me disponía a meter la llave en la cerradura, la puerta se abrió ante mí. Luk estaba allí, con una enorme sonrisa, y las cejas extrañamente inclinadas. Expresión resultante: pervertido. Yo levanté una ceja, un poco confundida, y él me agarró del brazo y me arrastró hacia dentro. Cuando me di cuenta, estaba en el sofá, y Luk a mi lado, mirándome con estrellas en los ojos y las manos agarradas delante del pecho.
-Eh…-pude decir.
-Ahhh!!! Oh my God!!-dijo de pronto, haciéndome saltar, y me pellizcó una mejilla-que cosa más mona!!
-Lucas, Lucas!!!-Exclamé, intentando quitármelo de encima- se puede saber que es lo que te pasa??
-Como que qué me pasa?-dijo riendo, y carraspeó para cambiar el tono de voz para imitar a Strify-“ Por fin he encontrado a alguien que se ríe como dios manda”
Noté como la sangre acudía a mis mejillas y bajé la vista.
-Ah… eso…-entonces caí en algo- espera!!?? Nos has estado espiando por el telefonillo??-Él asintió, intentando disimular- Lucas! Cotilla!
-Bueno, bueno, bueno, bueno… y que más da? Dios! Ha sido precioso! Me tienes que contar como fue la cita de principio a fin, sin omitir ni un solo detalle!
-Pues…
-Espera!! Te ha besado, eh? Te ha besado?
-No! Solo es la segunda cita!
Luk hizo cara de decepción, pero después sonrió ampliamente.
-Oh… encima es romántico… hombres como esos hay pocos, querida… Bueno, cuéntame!
-Bueno, pues…
-Espera! Donde te ha llevado?
Yo no pude evitar reír. Él estaba incluso más nervioso que yo. No paraba de dar botes en el sofá y hacer palmas.
-Luk! Contrólate! Me estás poniendo de los nervios!
-Lo siento-dijo, quedándose un poco más quieto-pero es que quiero saberlo y no me lo cuentas!
-Eso estoy intentando, loco, pero es que parece que te hayas bebido tres litros de café.
-En realidad solo fueron dos-murmuró.
-A ver… fui a su apartamento y allí estaban Kiro y… Yu.
-Yu? Está bueno?
-Bueno, no se como se lo montan, pero todos ellos son… tremendamente apuestos.
-No será gay, no?
-Creo que ninguno de ellos es homosexual, Luk…-dije, y puso cara de fastidio- pero por lo que sé, Kiro es bisexual.
Rápidamente, su cara cambió de nuevo, y volvió a sonreír y a saltar como un eufórico.
-Bueno, ya hablaremos de Kiro más tarde. Ahora cuéntamelo todo todo todo! Ya!
Tardé por lo menos una hora en contarle la cita. Algunas veces me tocaba remontar para repetírselo todo más detalladamente, como él pedía. Sin embargo, la realidad es que contárselo todo me ayudó a calmarme bastante. Cuando terminé de hablar, mis labios estaban en llamas. Pero no por la larga conversación en sí, si no por que recordaba el contacto con la suave mejilla de Strify. No pude evitar pensar que si con un beso como aquél ya sentía esas cosas… como habría sido un beso en los labios…
A la mañana siguiente, Lucas me despertó, más o menos. Golpeó la puerta varias veces gritando como un histérico antes de entrar en la habitación dando saltos. Me incorporé de golpe, y sentí una punzada en la cabeza. Intenté ignorarla, pensando que había sido a causa del repentino despertar que mi compañero me había regalado,  y me concentré en intentar entender lo que estaba gritando. Mi cerebro aún estaba dormido, pero por suerte vi que tenía un teléfono en la mano.
-Es él! Tu príncipe azul!

~ · ~ ·  ~
Bueno, tenía la historia abandonada, y aún 
me quedaba algo escrito para subir. 
Así que... aquí está. Y si os pensabais que os habiais
librado de Amy y sus dilemas, lo siento, pero aún 
quedan historia por delante.
Si lees, comentas ^3^

13 mayo 2010

Dilemmas. I hate it. (IX)

Strify me condujo hasta un restaurante Italiano. No me lo imaginaba, para ser honesta, por que me imaginaba un lugar más grande, más luminoso, más espectacular y con más gente. Pero no, Strify me llevó a un pequeño y discreto restaurante italiano que había al final de la calle. Uno de esos lugares que tienes que saber que están “ahí” para entrar, por que al pasar por la puerta, ni siquiera te das cuenta.
No es que me quejara en absoluto, yo siempre había preferido los lugares sin mucho ambiente, modestos, “acogedores”… y aquél lugar era perfecto, sobretodo para tener intimidad.
Las mesas eran pequeñas, así que me senté cerca de Strify. Nuestras piernas se enredaban bajo el tablero, pero a ninguno de los dos nos importó, y no reaccionamos de otra manera que no fuera con una sonrisa.
-No es un lugar muy glamoroso, pero aquí hacen la mejor comida italiana de la ciudad-explicó-además, tiene un ambiente muy familiar, no crees?
Cuando nos trajeron la comida que previamente habíamos pedido, pude comprobar de buena mano que lo que Strify había dicho era totalmente cierto, la comida era genial, y en el local se respiraba tranquilidad, que ayudó a calmar mis nervios.
Durante la comida, hablamos mucho. Strify hablaba casi todo el tiempo de la banda, me contaba las locuras que hacían durante los conciertos y, sinceramente, me reí mucho.
-Pero ahora estamos haciendo un descanso después del lanzamiento de “Toyz”… queremos pasar desapercibidos por un tiempo, llevar la vida con más calma antes de volver al ajetreo de la música. Reencontrarnos con viejos amigos, visitar a la familia-levantó la vista del plato de pasta antes de continuar-, encontrar a alguien... 
No terminó la frase, pero yo la comprendí de sobra. Tenía que ser duro no poder comprometerte con nadie a causa del trabajo, con las giras y los conciertos…
-Strify?-pregunté vacilando, y él asintió mientras miraba como se enrollaba la pasta en el tenedor- si vais a dar conciertos otra vez… ¿os marchareis pronto, no?
Él levantó de pronto la vista, y asintió lentamente, bajándola de nuevo.
-Ah, bueno…-murmuré.
Que diablos pasaría cuando Strify se marchara de nuevo? Se iría, como si jamás hubiese existido. Volvería a su vida “normal”, a estar rodeado de fans y gente que le quería, gente que le admiraba, y chicas… muchas chicas. Seguramente la mayoría de ellas podrían borrar el recuerdo que Strify guardara de mí. Pensar en ello me hizo bajar la vista, y al parecer Strify lo notó, por que cambió de tema animadamente.
-Bueno… y tienes planes para el futuro?
-Estoy ahorrando dinero para ir a la universidad, por eso estoy trabajando en la tienda de ropa… de momento, es lo único que tengo pensado para el futuro… de todas formas, no hay que tener demasiado pensado… creo que hay que esperar mientras disfrutas, y ver que pasa al final… la vida es imprevisible, en cualquier momento puede darte una agradable sorpresa o hundirte… pero ese es uno de los riesgos que hay que correr. 
Strify me miró de nuevo con una ceja levantada. Después, apoyó la cabeza en una mano, como meditando sobre algo, sin cortar la mirada. Nunca pude imaginar que hubiese una mirada tan difícil de mantener… era algo entre impresionado, misteriosa y sensual, muy sensual. Tal vez demasiado…
Aún después de comer, estuvimos hablando un largo rato. Ambos nos dimos cuenta que el camarero nos miraba de forma impaciente.
-Creo que deberíamos marcharnos, antes de que nos eche…-susurró Strify, riendo.
La verdad es que yo estaba totalmente diacuerdo, por que había gente esperando una mesa, y hacían cola en la puerta del local. Al pasar por su lado nos dirigieron miradas molestas, sin embargo, Strify les sonrió a todos y les hizo un gesto divertido mientras se despedía.
Strify se ofreció para acompañarme hasta mi apartamento, y yo, obviamente, acepté. Al principio charlamos un poco, pero al cavo del rato las palabras se apagaron, y reinó de pronto un incómodo silencio que se cortó cuando Strify carraspeó ligeramente. Le observé durante un instante, y el hizo lo mismo, mientras me dedicaba una de sus espléndidas y brillantes sonrisas. 
No se cuanto tiempo estuve de nuevo perdida en la intensidad de su mirada, solo sé que cuando volví a la realidad nuestras manos estaban cogidas, y nuestros dedos entrelazados. Supongo que seria una escena graciosa, por que tanto Strify como yo misma estábamos rojos y sonreíamos todo el rato como si hubiésemos consumido drogas. 
En realidad cualquiera que me conociera bien sabría que aquello era normal en mí, a la mínima… como un tomate, con sonrisa tonta y la estúpida y maldita voz aguda. Pero no me esperaba eso de alguien como él, de alguien como Strify. Sin embargo decidí no darle más vueltas y disfrutar del contacto. Trasmitía calor, energía y… seguridad.
A partir de ahí, el silencio ya no fue incomodo. Si, es verdad que ha habido muertos que hablaban más que nosotros dos, pero estar en calma, uno al lado del otro, caminando en las horas en las que la ciudad estaba tranquila… era suficiente, no hacían falta palabras.
-Ya casi estamos…-dije-la próxima manzana.
Él apretó suavemente mi mano.
-No está muy lejos. Está demasiado cerca…-dijo, como pensando en voz alta.
Reí. Me sentía muy feliz en ese momento, aunque era consciente que solo unos pocos metros me separaban de mi portal, y que cuando llegara tendría que despedirme de él, sin saber si volveríamos a salir juntos otra vez. Esta era una duda que me mataba.
Cuando llegamos al portal me detuve. La puerta estaba cerrada, como siempre, y las llaves estaban pérdidas entre todos los trastos que había en mi bolso. Pero claro, para poder encontrarlas, necesitaría recuperar mi mano, a la que Strify seguía aferrado mientras me miraba sin pestañear y se balanceaba suavemente.
-Strify… me devuelves mi mano?-pregunté riendo. 


"Y cuando dejará de subir estas tonterias?"
Os preguntareis... Bien, pues cuando mi 
mente deje de idear fantasias. ^^
(Si, os queda aún mucho sufrimiento)
Comentaaar  =^.^=

06 mayo 2010

Dilemmas. I hate it. (VIII)

Estaba entretenida analizando tranquilamente cada detalle cuando Kiro dio un grito que me hizo saltar.
-Strify!! Tu novia está aquí!!!
Al escucharlo me puse roja, y tosí.
-U-uh… Nosotros…-murmuré, sacudiendo la cabeza.
-Oh… oh! Lo siento, solo que como habla tanto de ti, pensé que eras su novia ya-dijo Kiro tranquilamente, sin perder su adorable sonrisa, como si no hubiese supuesto nada para mí. Y en realidad me estaba muriendo de felicidad, pero intenté disimularlo con una sonrisa de esas sonrisas “quita-importancia”.
Bueno, genial. Ahora estaba mucho más nerviosa… Así que Strify hablaba de mí. Increíble! Pero tenía su parte incómoda. No por el hecho en sí,  este era simplemente fantástico, pero… si Strify hablaba de mí, podía hacerlo tanto de mis cosas buenas como mis meteduras de pata, y de esas habían unas cuantas.
Kiro me hizo un gesto para que esperara y se metió por el pasillo. Volvió al cavo de unos segundos, seguramente había ido a ver si Strify salía.
-Ahora viene-dijo, y después murmuró-es un tardón.
Asentí con la cabeza mientras reía. Y volvía a mirar a mí alrededor. Seguro que el piso era grande, o por lo menos lo suficientemente amplio para que vivieran Strify, Kiro, Shin, Romeo y Yu. (Si, me había aprendido los nombres de los amigos de Strify)
-Pero chica, siéntate!-exclamó Kiro mientras se metía en la cocina/Office-quieres algo de beber?

-No, gracias-sonreí, y me senté en uno de los sofás.
-No? Cola, zumo, fanta… cerveza?-la última palabra la hizo con una ligera mueca de asco.
-No, gracias, de verdad-sonreí otra vez, ya me estaban dando calambres.
Kiro se encogió de hombros y abrió la nevera. Yo volví la vista al salón, y cuando lo hice me di cuenta que había un mueble más, que no había visto antes por el ángulo en el que me encontraba. Era un sillón, también de cuero negro. En él había sentada una persona, un chico, que leía una especie de cómic. Pelo largo hacia delante, una mecha roja y perforaciones en labio y ceja… seguramente seria Yu. O por lo menos encajaba perfectamente con las descripciones de Strify.
-Soy Yu-dijo cuando se dio cuenta que le estaba mirando, y ya de paso aclaró mis suposiciones-Tu debes ser… Emy. Amy!-se corrigió rápidamente, lo cual me sorprendió bastante.
-Si, la misma-le devolví la sonrisa, y él volvió la vista al cómic.
Le miré durante un segundo, y pensé que parecía un poco frío, aunque había sido agradable y simpático. Entonces recordé que Strify me dijo que Yu no era lo que parecía, y que en realidad era bastante dulce, aunque no le gustara hacerlo notar. Y seguramente así fuera, pero no tuve más tiempo para replanteármelo, porque Strify salió del pasillo saludando con un “hey”.
Me levanté, dándome la vuelta y devolví el saludo. Dios… estaba increíble otra vez, a pesar de que solo llevara pantalones negros y una camisa gris con el cuello en “v”, acompañado con una cadena al cuello y maquillaje plateado, obviamente.
Desde luego, no se podía decir que era el típico chico en absoluto. A simple vista se notaba que se preocupaba más por su apariencia que cualquier chico normal, pero cuando tenias la suerte de conocerle te dabas cuenta que en cuanto a personalidad tampoco era muy normal, precisamente. Estaba un poco loco, pero tal vez fuera su inofensiva locura la que le permitía estar permanentemente feliz. Lo mejor? Su felicidad era contagiosa.
-Bueno…-dijo, mirándome de arriba abajo-vamos?
Se sonrojó un poco, y yo también, pero pude asentir y seguirle hacia la puerta principal, después de despedirme de Yu y Kiro. Mantuvo abierta la puerta, para que saliera.
-Dónde vamos?-pregunté, mientras esperábamos el ascensor.
-Sorpresa otra vez!-rió, levantando las manos.
Sinceramente, me encantó la última sorpresa de Strify, así que… esta también, seguramente, me cautivaría… como él mismo lo hacia.
A penas pasaron tres segundos cuando me miró seriamente.
-Amy…
-Qué?-mustié, sintiendo sus ojos azules clavándose en los míos.
-Tengo que decirte una cosa…
-Dime…
La tensión que sentía era tanta que se podría haber cortado con un cuchillo. 
-No me gusta esperar al ascensor!-exclamó.
Antes de que pudiera darme cuenta, estaba bajando a toda prisa las escaleras, riéndose como un loco. Yo me quedé parada, sin saber que hacer exactamente. Algo dentro de mí e gritaba que corriera tras él, pero otra voz me recordaba que llevaba tacones de aguja, y que podía acabar escaleras abajo. El “ding” del ascensor me hizo reaccionar, y subí a la máquina.
En apenas 15 segundos, el ascensor se había detenido en la planta baja. Las puertas se abrieron, y el portal apareció tras ellas. Salí, buscando el interruptor de la luz con la mano, pasando el brazo por la pared. No había rastro del portero, y apenas había ya luz diurna, así que aquello estaba sumido en una profunda y espesa oscuridad.
Estaba preguntándome si Strify estaría bajando aún cuando algo me agarró la mano con la que buscaba el interruptor, mientras alguien exclamaba “buh”. Se me escapó un agudo y breve grito. Si, es algo que no puedo controlar: mis gritos. Cuando salen, salen. Ya sea por un susto, emoción, alegría, placer… o cualquier otra cosa. Un 90% de mis medios de expresión son mis gritos.
La luz se encendió de pronto, y me encontré a Strify partiéndose de risa a un par de metros de mí. Al principio me sentí un poco ofendida, puse morros y crucé los brazos, y Strify dejó de reír y me observó con aquellos ojos tan hermosos torciendo la boca. Seguro que pensó que yo no era tan divertida como él se había imaginado, pero después no pude aguantar, y acabé partiéndome de risa yo también. Salimos del edificio a carcajadas, y la gente que pasaba nos miró raro.

Bueno... supongo que continuaré 
subiendo mientras escriba... por que me
he vuelto a enganchar... ¬¬'
Gracias por leer, enserio ·3· Kuss Kuss

03 mayo 2010

Dilemmas. I hate it. (VII)

Y bien, como había supuesto, el día fue bastante duro, incluso más de lo esperado. Para empezar, me desperté a las 6 de la madrugada, así que aún tenía doce horas completas por delante. Además, casi no entraron clientes en la tienda, lo que lo convirtió en un día aburrido, además de lento. Y para colmo, los pocos clientes a los que pude atender me tuvieron media hora cada uno para elegir simplemente una prenda de ropa.
Así que me pasé toda la mañana esperando y esperando, mirando el reloj cada cinco minutos. Juro que por un momento pensé que las agujas iban marcha atrás. Pero no, por que justo cuando faltaba un cuarto de hora para las 5 (mi hora de salir) Elise me dijo que me podía marchar ya. 
En menos de dos minutos estaba ya en mi casa, corriendo hacia mi habitación mientras gritaba, presa de los nervios.
-Lucas!!!
Él salió de su habitación con cara de susto.
-Que pasa?! Que ocurre?! Desastre nuclear? Invasión alienígena? Miley Sirus de presidenta?-entonces me miró de arriba abajo y sonrió- ah, no! Amy preparándose para una cita.
Le tiré el bolso cuando comenzó a retorcerse de la risa.
-A mi no me hace gracia! Solo tengo…-miré el reloj- una hora y diez minutos y no tengo ni idea de que ponerme!
-Bah, con cualquier cosa tu estás mona-dijo, y le hice mala cara-Bueno, vale, te ayudaré…
Nos dirigimos a mi habitación, y se puso a rebuscar en mi armario, mientras yo me duchaba. Cuando salí del cuarto de baño, con la toalla, vi que había una ropa preparada encima de la cama. Ni siquiera recordaba ya aquellos pantalones negros y aquella camisa blanca. Y la cazadora de cuero!?
-Luk… de donde has sacado esto?
-De tu armario…-dijo, rebuscando entre los zapatos.
-Si, pero de que estante? Esta ropa no me la pongo desde hace…
-Bueno, ya lo sé! Y eres bastante tonta, por que es genial!
Entonces se dio la vuelta y pude ver las botas de tacón de aguja que llevaba en las manos. Abrí la boca para decir algo, pero al principio no me salió nada.
-Tu estás loco?-dije al fin, y él me miro como si no lo comprendiera.
-Por qué? La cita no es con tu príncipe azul?
Le miré con mala cara, y suspiré.
-Si, con Strify, si.
-Entonces no hay problema!! Es bastante más alto que tu! Ni siquiera con tacón le alcanzarás, así que no quedará mal.
No se me ocurrió nada bueno que responderle, así que simplemente me llevé la mano a la frente y dejé que el gesto hablara por sí solo.
-Va! No seas tonta! Estarás genial!-dio un par de saltitos mientras salía de la habitación- vístete pronto, que son casi y cuarto y aún queda el maquillaje.
Le hice caso, y a y treinta ya estaba lista, y abrí la puerta.
-Más de diez minutos para vestirte… desde luego…-puso los ojos en blanco.
-Tú no eres el más adecuado para hablar…
-Bah, bah! Tonterías. Pero chica mírate! Pareces una diva! Quien tuviera tus piernas…
Ambos comenzamos a reír. Aquellos comentarios eran muy “Luk”
-Bueno, ahora el maquillaje, hermosa!
Durante diez minutos más, estuve sentada en una silla, viendo como Luk echaba maquillaje aquí y allá por toda mi cara. De vez en cuando se alejaba y me miraba a distancia, según él “para apreciar el impacto”. Si, Luk era estilista, y lo hacia muy bien. Era realmente bueno en su trabajo. A menudo me preguntaba por que la zorra de su jefa le despidió. Seguramente por que se enteró de que era Gay. Bitch.
Cuando por fin Luk me dejó mirarme al espejo, tuve que reconocerle que hizo un gran trabajo. Era un maquillaje elegante, sexy, y discreto a la vez. Perfecto.
-Y el pelo?...-murmuré.
-El pelo… está perfecto suelto. Tú estás perfecta! A Strify se le caerá la baba, como que soy maricón.
Mientras poco después me dirigía a la salida, Luk me silbó, y me puse colorada.
-deséame suerte…-murmuré.
-No la necesitarás, diva!-gritó, y reí entre dientes.
Lucas era el mejor amigo que se podía tener. Tenía suerte de tener a alguien como él. Estaba allí cada vez que le necesitaba, y eso era muy importante para mí. Me animaba, me ayudaba, y me des-estresaba. Hacia algunas bromas pesadas y era un poco borde a veces, pero era parte de su personalidad, y yo le quería tal y como era. Si no, no seria Luk, solo una copia barata.
En apenas siete minutos había llegado ya a la dirección. La puerta de abajo estaba abierta, pero había un portero vigilando que no entrase gente con malas pintas. Cuando por fin estuve delante la puerta, a punto de llamar al timbre, me detuve y me miré el reloj. Llegaba diez minutos antes. Aquello estaba tan mal como llegar diez minutos después, no?
En fin, no pensaba esperar hasta que fuera en punto fuera, así que llamé al timbre con una mano temblorosa. Estaba realmente nerviosa, como una adolescente en su primera cita. Pero ni era una adolescente ni era mi primera cita, así que intenté calmarme. Y nótese que digo “intenté”.
Al otro lado de la puerta me recibió un rostro dulce y sonriente. Kiro, por supuesto.
-Adelante!-dijo, haciéndome hueco para entrar.
Sonreí como agradecimiento
Estaba entretenida analizando tranquilamente cada detalle del interior cuando Kiro dio un grito que me hizo saltar.
-Strify!! Tu novia está aquí!!!

Creo que dejaré de subir esto...
yo sola me traumo...

25 abril 2010

Dilemmas. I hate it. (VI)

~~~
Di que estoy loca.
Di que soy idiota.
Si, dilo y acertarás, por que estaba llamando a Strify a la una de la mañana. Pero necesitaba saber para poder dormir, compréndelo!
“…” El teléfono comenzó a sonar al otro lado.
“…” Aún estaba a tiempo de colgar.
-Espero que alguien se esté muriendo, por que si no te mataré!-exclamó desde el otro lado del teléfono.
-A lo mejor…-murmuré mientras mi subconsciente me gritaba que era una idiota por llamar a esas horas.
-O-oh! Eres tú… lo siento, pensé que era Yu… uhm… q-que sucede?-tartamudeó, con voz casi inaudible.
Oh por dios! Tartamudeó! Era tan increíblemente monoso! Y yo ni siquiera podía verle la cara en ese momento…
-Eh… me preguntaba si fuiste tu quien llamó antes, esta tarde…-dije, apretando el teléfono en la mano.
-Yo… uhm… si -murmuró.
-Ah, vale, está bien. Me resultó extraño…-tenía que inventarme una excusa rápida- y a Luk no le dio buena espina, ha visto demasiadas películas de terror.
-Espera... me llamaste a la una de la mañana para preguntarme si fui yo quien te llamó esta tarde?-preguntó, y yo me sentí irremediablemente culpable.
-Yo… si. Lo siento…
-Bueno, no pasa nada. Así puedo hablar contigo!-Se echó a reír, y yo también, agradecida de que no estuviera molesto. Cómo había podido ser tan estúpida para llamarlo a esas horas?
-Vas a hacer algo mañana?-preguntó y suspiro, aliviado de decirlo por fin.
-Depende de la hora…
-Alrededor de las 6?
-Termino pronto de trabajar, así que a esa hora ya estoy libre-no pude evitar sonreír.
-Ehm…-hizo una pausa- quieres salir a cenar?
Me dejé caer encima de la cama (si, estaba en mi habitación, aun no lo dije?) y agarré un cojín entre los brazos, dispuesta a apretarlo hasta que se le saliera el relleno.
-Si, suena bien-dije, al fin, y el suspiró otra vez.
-Muy bien!-rió-Podrías venir a mi apartamento a las 6?
-Sí, si se donde está-esta vez reí yo, pero en realidad eran los nervios mal contenidos.
-Oh si!-dijo, y me dio la dirección, que intenté memorizar.
-Te veré mañana-dije, y esperé a que él se despidiera para colgar.
Arrojé el teléfono encima de la cama, a mi lado, y apreté el cojín aún más, para liberarlo después con un suspiro. Me quedé mirando al vacío hasta que recordé que no tenía mucha memoria, así que lo mejor seria que me apuntara la dirección. Con la cabeza que tengo, seguro que la hubiera retenido como mucho cinco minutos.
Cuando arranqué el papel en el que había escrito la dirección el bloc de notas, la leí como siete veces. Después me apreté el papel contra el pecho y me dejé caer hacia atrás. Un movimiento muy peliculero, pero en ese momento me sentía como la protagonista de un romance perfecto.
La segunda cita llegó en menos de dos días después de la primera! Y esta vez era una cena… Una cena con Jack Strify… Dios, era perfecto! Pero ahora aún tenía que esperar hasta el día siguiente… hasta las 6… sería capaz sin que me diera un ataque de nervios o algo así? Bueno, lo intentaría.
Antes de dormirme, una palabra cruzó fugazmente mi cabeza… Strify, siempre él.


Hoy muy corto, pero es que si no, 
pues se hace pesado, y me llamais 
cansina. (No lo haceis por que sois 
buenas personas, pero podriais)

20 abril 2010

Dilemmas. I hate it. (V)

Me desperté incorporándome rápidamente, y me di cuenta de que me costaba respirar y que estaba empapada en sudor. La sábana estaba enredada en mis piernas, y las mantas estaban en el suelo, hechas un desastre. Me llevé la mano a la frente intentando calmarme. No me podía creer que hubiese tenido un sueño como ese.
Era realmente desagradable, según como lo miraras. No, era desagradable lo miraras como lo miraras, por que solo me confirmaba que ni siquiera durmiendo me olvidaba ahora de Strify, y que deseaba cosas que nunca podría tener.
Incluso en sueños, mi subconsciente se burlaba de mí. 
Intenté ponerme en pié, y digo intenté por que lo hice sin desenredar las sábanas de mis piernas, así que el resultado os lo podéis imaginar, una caída de bruces contra el suelo. Por lo menos estaba fresquito, y consiguió calmarme un poco más, o lo suficiente como para permitirme levantarme de nuevo, esta vez sin percances.
Después de una ducha con agua fría me vestí y me maquillé. Si, me había gustado como había quedado maquillada el día anterior, así que…
Cuando salí al salón Luk me miró con una sonrisa extraña el los labios, y las cejas levantadas. Yo bajé la vista mientras me subían los colores, sin saber muy bien por que, y me dirigí hacia la cocina a por unas galletas.
Normalmente los domingos, Luk y yo íbamos a la cafetería del final de la calle y desayunábamos allí, pero no podía aguantar al llevarme algo a la boca, y además tenía antojo de algo más nutritivo que un simple café.
Me estaba comiendo tan a gusto las galletas cuando Lucas volvió a mirarme con aquella extraña sonrisa.
-Te lo habrás pasado bien esta noche... maja.
Abrí los ojos como platos, y una galleta me obstruyó el paso del aire, provocándome una tos muy desagradable. Casi me estaba muriendo mientras Luk se partía de risa allí mismo, mirando como me ahogaba.
-Estás loco!!??-grité, enfurruñada, aunque en realidad estaba por comenzar a reír también.
-Bueno, bueno…-dejó de reír-vamos a la cafetería, que seguro que necesitas un café bien cargado.
Le dirigí una mirada de odio. No me apetecía saber si realmente sabía que había soñado “eso”, y mucho menos como diablos lo había averiguado. Por supuesto, no le iba a dar detalles, por que eso solo haría que se pusiera más pesado con sus bromas, y era lo último que me hacia falta con mis nervios.
Pero claro, Luk es Luk, así que durante todo el camino hasta la cafetería estuvo insistiendo en que se lo contara. Intentó hacerse “el ofendido” cuando estábamos justo enfrente de la puerta del pequeño local.
-Ah, si? Con que no confías en mi, eh? Muy bien, pues yo tampoco te contaré nada de ahora en adelante… se lo confiaré a mi almohada, que seguro que tiene más mentalidad que tu, y además me cuenta los sueños eróticos que tiene.
Me di la vuelta sin dejar de andar para sacarle la lengua, mientras empujaba la puerta de la cafetería, entrando al revés.
Para variar, no fue lo más inteligente que pude hacer, por que me encontré con alguien que tropezó y casi cae al suelo. Me di la vuelta rápidamente, con los colores ya subidos.
Me quedé a cuadros cuando me di cuenta que la persona “accidentada” no era nada más y nada menos que Kiro.  Y el que le ayudó a mantener el equilibrio, Strify.
-Hey!-saludó él, con su habitual y hermosa sonrisa.
Me tapé la boca con la mano.
-Lo siento, lo siento!
-Estoy bien!-rió Kiro.
Intenté sonreír e intentar a la vez que me dejara de aumentar el ritmo cardiaco.  Lo primero fue fácil, lo segundo… no tanto. Dios… allí estaba otra vez… perfectamente perfecto…
Alguien me bajó a la tierra de un codazo, y me giré con mala cara. Luk. Casi me había olvidado de él… bueno, me había olvidado de él, para ser sinceros. Y ahora me miraba pidiéndome a gritos que los presentase.
-Ehm… Strify, Kiro… este  es Lucas. Y Luk, estos son Strify y Kiro-dije sonriendo.
Lucas asintió lentamente y vi en su mirada un brillo perverso que no me gustó nada.
-Así que esto es Strify, eh?-me dijo mirándome maliciosamente en un tono de voz extraño. No me lo podía creer! Era una zorra vengativa!
Le dirigí una mirada asesina, pero el me miró en plan “te jodes, otra vez le contarás a Luk lo que Luk quiera saber”. Kiro comenzó a reír, y Strify me miró levantando una ceja y esbozando una sonrisa que hizo que mis nervios eclipsaran las ganas de matar a mi querido compañero de piso.
Otro chico se acercó. Era alto, y tenía los ojos increíblemente celestes, con el rostro enmarcado por una melena rubia. Parecía un ángel. De donde salían aquellos chicos?
-Oh! Hey Shin! Estos son Lucas y Amy-le dijo al recién llegado, que sonrió de oreja a oreja al escuchar mi nombre, y yo diría que me hizo algo así como un escáner visual.
Eso me puso más nerviosa. Por que narices me había mirado así? Acaso Strify le había hablado de mí? No, probablemente no. Si Strify le hubiese hablado de mí significaría que tal vez le gustara estar con migo… aunque tal vez lo que le había contado era que digo un montón de tonterías y que soy aburrida… Eso en el caso de que realmente le hubiese hablado de mí y no hubiese sido mi paranoia, atacando de nuevo.
Dilemas… beg!
-Bueno… nos tenemos que ir Strify. Yu y Romeo están esperando…-suspiró Kiro.
Tanto Shin como Strify asintieron, pero el segundo se empeñó en no romper el contacto visual con migo. Mientras, yo me estaba derritiendo, otra vez, absorbida por aquella mirada brillante. Por suerte, antes de que no quedara más de mí que un charco, Shin empujó a Strify, mientras se echaba a reír.
Yo sacudí la cabeza también. Solo habían pasado unos dos o tres segundos según nuestro punto de vista, pero por lo visto fue más de un minuto real, en el que los otros se cachondeaban.  
Strify salió detrás de Kiro, empujado por Shin. Estaba ruborizado, y eso le hizo parecer aún más mono.
-Adiós!!-Exclamó Kiro antes de salir.
-Nos vemos pronto…-murmuró Strify con aquél aire seductor que nunca le abandonaba, antes de que Shin le sacara del local con un último empujón, mientras me miraba una última vez con su ancha sonrisa en la boca.
Cuando desaparecieron, fuimos a sentarnos en una de las mesas. Pedimos algo, y Luk me sonrió apoyando los codos en la mesa, y la cabeza en las manos.
-Es muy hot…-dijo.
-Si, y es mío-murmuré.
El resto del domingo nos lo pasamos en el sofá. Chocolate caliente, Luk, un buen DVD, una manta calentita y un montón de galletas. Lo que yo necesitaba para calmarme al fin.
-Otra película?-preguntó Luk cuando se terminó la segunda que veíamos.
Me eché a reír, aquellas tardes de vagoncio y chocolate no tenían que ser buenas para el físico, pero desde luego si lo eran para la mente, por que me ponían de muy buen humor.
-Por mi bien!-reí.
-Vale, pero la elijo yo-rió también.
Parecía que el chocolate llevara algo raro, por que estuvimos un buen rato riendo sin sentido hasta que Luk pudo calmarse e ir a su habitación, sin dejar de reír, a por otro DVD.
Cuando me quedé sola y dejé de reír me di cuenta que de momento había mucho silencio. Me tapé más con la manta y mojé una galleta en el chocolate. Aquello estaba demasiado bueno para ser real. 
Cuando estaba a punto de morder la galleta recubierta de chocolate, sonó el teléfono, y di un respingo. Miré hacia la habitación de Luk.
-Luk!! El teléfono!!!!
-Cógelo tú, no me seas vaga!
Vacilé. Miré al teléfono, que estaba sobre la mesita antes de entrar a la cocina. Después miré a la galleta, que me gritaba que le diera un bocado. Pero le teléfono seguía insistiendo. Galleta. Teléfono. Hasta los dilemas más pequeños pueden ser un fastidio.
-Emy…!!
Al final, con un resoplido dejé estar a la galleta y tiré la manta por los aires. Ahora es cuando el teléfono dejaba de sonar, como si estuviera escrito. Bueno, pues no, había tenido suerte, lo cogí tiempo.
-Amy!-dije.
“…”
Seguro que lo cogí a tiempo?
“…” esta vez escuché un respiro.
-Hola?-dije entre confundida y amenazante, por si era una broma.
“…” Otro suspiro, y la línea quedó muerta.
 Miré el teléfono extrañamente antes de colgarlo. Estaba confundida. Luk entró y vio mi expresión.
-Pasa algo?-preguntó, sentándose de nuevo en el sofá.
-Eh… han llamado.
-No me digas? Enserio? Por el teléfono? Oh my God!
-Bah! No seas tonto! Quiero decir que nadie me respondió al otro lado… Y creo que era Strify-me dejé caer en el sofá de nuevo, tapándome con la manta y recuperando mi galleta. Lucas me miró incrédulo.
-Crees?-yo asentí- Explícate. Eres adivina?
Le miré mal otra vez. Ese día estaba fastidioso.
-Bueno… no sé… cuando escuché la respiración al otro lado… la sentí familiar… se me encogió el estómago y se me secó la boca… no hay nadie que tenga una respiración así...
Cuando miré a Luk vi que ponía cara de estar flipando.
-Oh Dios… realmente te ha dado fuerte… bueno, cálmate. Inspira, expira-dijo mientras respiraba lentamente. Hice lo mismo para seguirle el rollo, y terminamos los dos riendo de nuevo.
-En realidad… podría haber sido él perfectamente… -dijo Lucas, en tono serio, de momento-quiero decir… la forma en la que te miraba esta mañana! Seguro que por lo menos le gustas!
Cuando dijo eso no pude evitar sonreír como una estúpida. Realmente me había dado ánimos, y en parte eso me disgustaba. Ya me había echo ilusiones otras veces y al final me había estrellado contra la realidad.  No quería que me ocurriera de nuevo. Y menos con Strify, así que mi sonrisa se desvaneció rápidamente.
-Si, pero… y si no es así y soy yo la que esta obsesionada?-Lucas negó con la cabeza-Strify ven, ven! Estoy obsesionada!-grité con las manos en el aire, y Lucas negó otra vez.
-Eso no es obsesión, se llama amor, querida. Y estoy seguro que le gustas. Y confía en ti, si no, no te hubiera contado tantas cosas ayer. Y tu confías en él. Eso es buena señal, así que perfecto!
-Tú crees?-pregunté desesperada, pero vacilante, y Luk asintió.
-Lo creo y lo sé.
Y yo lo hice caso. Luk siempre me aconseja bien acerca de este tipo de cosas, y normalmente tiene razón. Por lo menos no se equivocó cuando dijo que “el último” era un imbécil. La única vez que se equivocaba en el amor era cuando él caia en sus redes. Y ahora comprendí por que. Por que el amor no solo te hace ciego, también te hace sordo, tonto y torpe, y te impide pensar en otra cosa que no sea ESA persona.
Nada pasaba por mi mente. Nada  más que la perfección de Strify.
Strify…
Solo él. 

Comentarios... Gracias por leer mis tonterias ^ ^

19 abril 2010

Dilemmas. I hate it. (IV)

Bueno, en realidad no me importaba lo que era. Iba a verle de nuevo, y con eso me bastaba para estar feliz. Me costaba creer que hubiese gente que tenía tanto poder sobre otras personas. Strify tenía más poder sobre mí que yo misma, y eso me asustaba, y me hacia dudar si quería conocerle o no.
Quiero decir, si él tenía ya tanto poder sobre mí… que diablos pasaría si al conocerlo descubría que también me gustaba como persona?  Al final seria capaz hasta de controlar mi mente y mis pensamientos. Aunque pensándolo bien, ya los controlaba, por que no podía sacármelo de la cabeza ni aunque lo intentara con todas mis fuerzas.
Esa noche, dormí sin sueños, pero lo compensó el hecho de que me pasara todo el día soñando despierta. Por lo menos, el viernes se marchó antes de que me diera un ataque de nervios, ya que hubo suficientes clientes y encargos como para mantenerme ocupada.
Me fui a dormir en cuanto oscureció. Era aún muy temprano, pero quería tener buen aspecto al día siguiente, y dormir más de ocho horas era un requisito indispensable.
En realidad yo nunca dormía más de ocho horas, y mucho menos me iba a dormir tan pronto. Al principio me molestó pensar que había cambiado una de mis más queridas costumbres (trasnochar) para estar guapa para un chico que apenas conocía.
Pero Strify era casi en lo único en lo que pensaba, y más tarde descubrí que no me molestaba tanto como había creído, aunque a veces hubiese deseado poder centrarme en otras cosas. Pero solo eran deseos.
A la mañana del día siguiente, era un manojo de nervios. Y entonces me puse a pensar en la llamada de teléfono. Solo de escucharle al otro lado me puse roja como un tomate e incluso me temblaron las manos. Que narices me pasaría si volvía a ver sus ojos?
Me derretiría totalmente, era un caso perdido.
Y con mucha fuerza de voluntad aguanté “pacientemente” hasta las 2.30. Entonces, me acerqué a Elise haciendo ojitos.
-Eh… Elise… Yo… podría… podría ir a prepararme para… Strify?
Entonces me di cuenta que su nombre aún me sonaba raro en mis labios. Demasiado perfecto… dios! Entonces más que nunca me sentí como la protagonista de una novela.
-Prepararte?-me miró con los ojos entrecerrados-para que necesitas prepararte?
-Por que quiero estar bien!-exclamé. Era obvio.
Elise rió al verme en aquel estado pre-ataque de nervios, y asintió con la cabeza.
-Ves y prepárate para Strify… -murmuro.
Yo la abracé y cogí un poco de maquillaje de mi bolso, para marcharme al baño corriendo. Una vez delante del espejo, me pregunté como maquillarme.
Recordé que a Strify le gustaba el maquillaje, así se decoraba su hermoso rostro, con sombra de ojos y algo de base, así que mi maquillaje tenía que ser por lo menos tan bueno como el suyo.
Y aquello fue realmente difícil sin la ayuda de Luk, pero después de casi veinte minutos quedé satisfecha, y fui a preguntarle a Elise. Con ella no podía hablar de chicos, pero si de ropa y maquillaje, así que era lógico que le pidiera consejo. Me miró durante algunos segundos seria, y por un momento imaginé que me había equivocado al pensar que había quedado bien, pero al final sonrió ampliamente.
-Estás genial! Has estado practicando?
Asentí con la cabeza mientras bajaba la vista y ella sonrió.
-Pues estás muy bien. Seguro que a Strify le cae la mandíbula.
Yo la creí. Elise era muy… sincera, y siempre decía la verdad, por dura que fuese. Por suerte, en este caso no fue así, y ambas nos pusimos a reír. Después de cambiarme me puse delante del espejo.
Cabello: Bien, dentro de lo que cabe.
Ropa: Adecuada.
Maquillaje: Bien.
Accesorios: Perfectos.
Nervios: Si, desde luego estaban ahí.
Estaba enormemente nerviosa! Habían muchas cosas que podían salir mal, claro que también habían muchas que podían salir bien, pero pensaba más en las negativas, como siempre se hace en estos casos. A no ser que tengas la suerte de ser una persona positiva, en ese caso te felicito.
Una de las cosas que podían pasar era, por ejemplo, que me pusiera a decir cosas estúpidas y sin sentido o que me quedara totalmente muda. Ambas opuestas y ambas malas.
En fin, no tuve tiempo para continuar pensando, por que escuché como se abrió la puerta, y me di la vuelta justo para ver como Strify entraba, radiante, para variar.
Vestía unos vaqueros color morado, muy ajustados, y una camisa y un sombrero negro, a conjunto con los guantes, que no tenían dedos. Y por supuesto, el maquillaje, de color plata. Perfecto. Sexy. Strify.
-Hey!-saludó como siempre, con una sonrisa, y se acercó hasta donde yo estaba.
-Hey…-murmuré.
Elise rió y se dio la vuelta, dispuesta a dejarnos algo de intimidad.
-Estas hermosa-Strify sonrió.
Intenté mascullar un “gracias” pero no pude, así que solo sonreí como agradecimiento, y él también lo hizo, mientras que para mi sorpresa, sus mejillas se enrojecían. O era mi imaginación?
-Vamos?-preguntó, y yo asentí.
-Donde quieres ir?
-Sorpresa!!-dijo con entusiasmo, y se echó a reír.
Tenía una de esas risas que recordaban a un niño, una de esas risas que te hacen sentir bien, solo por que suena inocente, feliz y despreocupada. Una de esas risas que te hacen olvidar los malos momentos, y que te obliga a vivir tan solo los buenos. Y lo mejor, una de esas risas que te derriten, pero que hacen que los nervios se esfumen.
Dejó de reír en seco, lo cual me sorprendió un poco, y en un abrir y cerrar de ojos me arrastraba fuera de la tienda amarrándome por la muñeca delicadamente con sus perfectas manos medio enguantadas.
Yo me dejé arrastrar, por supuesto, entre la gente de la calle. De vez en cuando giraba la cabeza, como para comprobar que seguía allí, lo cual era un poco absurdo teniendo en cuenta que me tenía cogida, pero de todos modos yo agradecía ese contacto visual, que me ayudaba a permanecer consciente.
Me rozaba con algunas personas, pero no notaba nada. Solo notaba su mano alrededor de mi muñeca. Dios… tenía las manos aún más suaves de lo que parecían, más suaves de lo que yo me había imaginado.
Todo mi cuerpo estaba en llamas, y mi mente en shock. Nada alrededor era real a parte de Strify y la electricidad que tiraba de mí a través de él. Ese fue el momento en el que me di cuenta.
Estaba irremediablemente enamorada de Strify.
No me costó averiguar que me llevaba al jardín público, por que me sabía el camino de memoria tienda-jardín, jardín-tienda. Pensé que era una buena idea. Mejor que ir al cine o a alguna cafetería. Mucho más original. Mucho más Strify.
Antes de entrar, me soltó y se acercó a uno de esos carritos de helado que salen en las películas. Bueno, alrededor de los jardines y los parques de Berlín siempre había carritos que vendían cosas para los niños o para que los padres de los niños se las compraran. Y al parecer también para Strify.
Cuando se dio la vuelta, llevaba dos helados en la mano, ambos de chocolate. En ese momento no sabia que me apetecía más, si el helado o Strify. Uhm… sin duda lo segundo.
Cuando se acercaba otra vez, paró a medio camino y se dio la vuelta. Se volvió a acercar al carrito y metió la mano en uno de los botes que tenían galletas de barquillo. El vendedor le estaba mirando, pero más que para llamarle la atención le miraba como si fuese algo extraño.
Y cuando se volvió a dar la vuelta, los helados tenían clavados varias galletas de barquillo. Dios… galletas y chocolate. La combinación perfecta. A eso súmale Strify.
Me pasó mi helado mientras nos dirigíamos a un banco de piedra gris.
-No sabía que sabor te gusta, así que…
-No, este sabor es genial. Me encanta.
-De verdad?-preguntó con emoción mal disimulada-o lo dices para quedar bien?
-No, enserio, me encanta el chocolate-reí.
-Bueno, y las galletas no? Si no me las puedes dar…-estiró la mano hacia mis galletas.
-No, tranquilo, si me gustan-reí apartando el helado de su alcance, y él rió también.
No hablamos de nuevo hasta que llegamos al banco de piedra, que quedaba justo enfrente de una enorme fuente. Una vez allí, si hablamos de muchas cosas.
Me enteré de que su nombre era Jack, pero que no era su verdadero nombre, aunque no me dijo el verdadero. “mejor que no lo sepas aún, o saldrás corriendo”.
También supe que era el vocalista de una banda llamada Cinema Bizarre, que estaba empezando a expandirse por América antes que por Europa. Claro, tenía lógica. Su voz era maravillosamente perfecta para ser vocalista de una banda.
También hablamos a cerca de mi nombre, y tuve que decirle todo eso de que era Emily, pero prefería Amy. Él estuvo diacuerdo con migo, por supuesto.
Se alegró, según me dijo, de encontrar a alguien que no se hubiese interesado por él por su posición en la música, y que no le hubiese juzgado por su aspecto.
Por supuesto, yo si le había juzgado por su aspecto, pero en el buen sentido, no en lo que él estaba diciendo. Pensé que era sexy, que tenía que conocerle.
También me habló mucho de sus amigos, al parecer todos pertenecientes a Cinema Bizarre, lo que me hizo pensar que se preocupaba mucho por ellos. Súmale otra cualidad, era dulce.
Sin embargo, no me habló de su familia. Me pregunté por que, pero no se lo dije. Seria inapropiado, y había otras muchas cosas de las que podíamos hablar. Y cuando no se le ocurría que más decir, me hacia algún cumplido, que hacia que me pusiera roja como un tomate. Pero no me sentía incómoda, por que el también se sonrojaba cuando me preguntaba a cerca de mi vida personal.
Así, le expliqué que vivía con Lucas, y que trabajaba en la tienda para poder pagar la universidad. Pero algunas de sus preguntas eran realmente extrañas, divertidas, interesantes. Preguntas a lo Strify, supongo. “Que sientes cuando comes chocolate?” “Que te gustan más, los días de lluvia, o los días de sol?” “Juegas a los bolos?” “Te gusta la purpurina?”
Por supuesto, yo respondía, auque al principio me costó un poco responder preguntas que ni yo misma me había planteado. Bueno, en realidad si hubo una que me había planteado, y no me esperaba que él me la formulara, y mucho menos después de preguntarme si alguna vez había masticado un cubito de hielo.
-Crees que esto es una cita?-dijo sin cambiar la expresión de su hermosa cara.
Hacia rato que no me atrancaba en la conversación, por que cuando me acostumbré a hablar con él se me hizo bastante fácil y agradable, pero como ya dije, la respuesta me pilló por completa sorpresa, y me costó pensar la respuesta.
-Eh… lo será, si quieres que lo sea.
-Es una respuesta que no me esperaba-sonrió-y si, me gustaría que fuera una cita.
Así que al final fue una cita. Y por que él quería, este es un hecho bastante importante, o por lo menos para mí lo era.
No tardé en darme cuenta que aquello no estaba siendo para nada como yo había pensado. Recordáis que le dije a Lucas que seguro que buscaba sexo y ya? Bueno, pues me di cuenta que Strify era extrovertido, pero no un fresco, y que no parecía buscar tan solo un magreo. Claro que también podía resultar que solo fuera mi imaginación, pero intenté apartar esta idea de mi cabeza.
Por desgracia, la cita perfecta se terminó, claro está, y cada uno se fue por su lado. No se donde iba él, pero yo iba directa a contarle a Luk lo maravilloso que era Strify, también como persona, y que a su lado me sentía perfectamente feliz, pero también para pedirle consejo, por que mi cita había sido perfecta, pero quería mantener esa perfección. Cómo podía hacerlo? Qué podía hacer para asegurarme de que Strify no se alejara? Qué?
~~~
Me miró directamente a los ojos, y no había más que pasión en ellos. Sus manos, siempre suaves, acariciaron mi cuerpo, provocándome estremecimientos que me atravesaban como corrientes eléctricas.
Mi respiración fue más rápida cuando me acostó en la cama.
Sus labios se burlaban de mi piel, su aliento me hacia cosquillas. En todas partes donde me había tocado, sentía como si estuviera ardiendo.
Se apoyó en los codos, se inclinó hacia delante. El espacio entre nuestros labios se fue haciendo cada vez más pequeño… pero el beso nunca llegó.

18 abril 2010

Dilemmas. I hate it. (III)

No pude reprimir el impulso de mirarles mientras salían de la tienda. Eran personas realmente curiosas, de esas que no se encuentran en todas partes. Me pregunté donde narices se escondían.
Intentaba resolver el dilema cuando vi aquel pequeño trozo de papel doblado por la mitad sobre el mostrador. Vacilé antes de leerlo, tal vez se les había olvidado y no era plan de ser una cotilla.
Y un cuerno, en menos de dos segundos lo hube leído. Aunque en realidad no era muy extenso, que se dijera. Un número de teléfono, un “llámame” y… =^.^=
El resto del día se fue en un abrir y cerrar de ojos. Cerré la tienda, conforme había quedado con Elise, y me fui a casa. Durante todo el jornal había llevado el papel en el bolsillo, y cada segundo libre que tenía, lo miraba. No podía evitarlo, así que al final me aprendí el número de memoria. (Un poco patético, lo sé, pero no tenía nada mejor que hacer) También analicé la letra. Grande y ligeramente curvada. Perfecta. Si, hasta su letra era perfecta en mis ojos.

~~~
Estaba sentada en el sofá de cuero negro del salón, en chándal, con una taza de chocolate caliente sobre mis piernas, observando el papel, que descansaba sobre la mesa enfrente de mí. Realmente, no estaba segura de si quería llamar.
Por supuesto, quería ver a Strify de nuevo, pero por otro lado… podía resultar decepcionante, por que seguro que aquello no terminaría como realmente lo deseaba. Genial, un nuevo dilema…  con lo que me gustaban.
Detrás de mí sonó la puerta de la entrada, y mi compañero de piso entró, tan alegre como siempre.
-Hiii Amyyy!!-dijo alegremente.
-Hey-murmuré, sin mirarle.
-Problemas?-preguntó, más serio.
Yo asentí con la cabeza, y en menos de un segundo estaba sentado a mi lado, mirándome con los ojos entrecerrados, pidiendo una explicación. Yo era perfectamente consciente de que no dejaría de mirarme así hasta que le diera una explicación.
Aquello era muy típico de Lucas, o Luk, ya le conocía de sobra.
Él y yo compartíamos apartamento. Podíamos pagarnos uno individual perfectamente, pero así era menos solitario, más acogedor, y me sobraba más para mi cuenta de ahorros. Además, nos encantaba estar juntos, con sus buenos y malos momentos, por supuesto, por que era verdad que lo pasábamos muy bien, pero siempre había peleas. Las típicas peleas de espacio, sobre todo, aunque el apartamento no era pequeño, si bien tampoco era enorme.
Una habitación para cada uno, un salón con cocina Office, y un baño, aparte de la pequeña terraza y el estudio, que se había convertido en “el cuarto de los trastos”. No era mucho, pero era mi hogar, y el hogar de Luk, así que era perfecto.
Suspiré profundamente, y aquello le dijo a mi compañero todo lo que necesitaba saber.
-Así que un niño, obviamente.
En aquel momento me di cuenta de que me conocía demasiado bien, y que tendría que contárselo de todos modos, así que asentí con la cabeza, sin dejar de mirar el papel. Él se dio cuenta que no despegaba la vista de la pequeña nota, y en menos de un segundo estaba en sus manos.
Yo miré la taza de chocolate mientras él leía lo poco que había que leer.
-Pero no lo has llamado, supongo…-hizo cara cansina, y yo asentí-Amy! Eres demasiado tímida! Por que dudas?
Yo volví a suspirar.
-Como que por que dudo? Él es perfecto, lo sé aunque casi no lo conozco. Llámalo… intuición-reí, para después ponerme seria- Es perfecto… pero seguro que solo quiere sexo.
Luk pareció estar pensando algo durante un segundo hasta que al fin dijo algo, echándose hacia delante.
-Háblame de él.
Mientras pensaba que decirle exactamente, tomé un sorbo de chocolate. Después, puse la taza en mis piernas de nuevo y reí, sabiendo previamente que aquello sonaría tremendamente cursi.
-Él tiene los ojos más hermosos que he visto nunca. Están llenos de luces y tienen una chispa y… cosas que no he apreciado en nadie. Cosas que necesito entender-Luk me miró con emoción, el pobre era muy romántico-Y su pelo… dios! Es castaño, pero con la greña rubia, y cuando se mueve se agita a su alrededor como si fuese seda. Y su voz es dulce y tierna y divertida… Se llama Strify. Él sabe como me llamo yo, y que trabajo en la tienda de Elise, por que es allí donde le conocí, pero nada más-bajé la vista, desalentada, y Luk suspiró mirando al vacío.
-Suena maravilloso…
Si, por si no lo sabíais aún, Luk era gay. Y esto le convertía en un amigo increíble, por que podía hablar de todo con él, incluso de chicos. Con Elise no podía hablar de chicos, no me preguntéis por qué, simplemente no podía.
-Desde luego…-susurré- es perfectamente maravilloso.
Una de mis combinaciones de palabras, os iréis acostumbrando, o eso espero, por que las utilizo frecuentemente.
-Y por que no le llamas?-concluyó él- Si ves que no es lo que te esperabas, coges hasta donde quieras y te marchas.
Yo levanté la vista. Aquella era una típica frase de Luk, pero esta vez le encontré sentido. Por supuesto, yo podía cortar en cualquier momento si la cosa no me gustaba, y podía “coger” hasta donde me interesara. Y por ahora me conformaba con escuchar su voz de nuevo, por que le iba a llamar.
Le di la razón, y él sonrió triunfante. Siempre me ayudaba cuando le necesitaba.
Y allí estaba yo, aún sentada en el sofá, con una taza de chocolate frío sobre mis piernas, sujetando el teléfono  en una mano temblorosa. Y sí, estaba llamando a Strify. Y no, no podía esperar más a escuchar su hermosa voz otra vez. Era adicta, o algo así.
“…”
“…”
“…”
El maldito teléfono sonaba, pero no lo cogía, y yo estaba al borde de un ataque. Iba a colgar cuando su voz sonó al otro lado, haciendo que mi corazón diera un brinco.
-Strify-su voz era alegre.
-Uhm… Hey… soy Amy, de la tienda de ropa-ni siquiera sabia que decir, y me puse roja como un tomate. Por suerte, él no podía verme.
-Hey Amy!-rió.
Oh dios, yo ya me estaba derritiendo de nuevo al escucharle reír. Como narices iba a poder hablar con él así? Era imposible entablar una conversación medianamente normal!
-Como estás?-preguntó cuando me callé.
-Bien. Tu?-conseguí no tartamudear, pero la voz aguda comenzaba a notarse. Mierda de voz aguda. La odio!
-Estaba aburrido, pero ahora estoy perfectamente por que me ha llamado una chica linda.
Tuve que taparme la boca para no soltar uno de mis patéticos gritos de emoción. Siempre estaban dispuestos a estropear un buen momento, pero esta vez no. Claro que no pude evitar volver a ponerme roja. Dijo linda o ya estaba flipando? Luk me hizo movimientos histéricos con la mano para que dijera algo, pero yo no sabia que responder. Había alguna respuesta posible a esa frase!!!???
-Quieres que pasemos un rato juntos?-por suerte habló él primero, con un tono un poco más serio, y pude calmarme.
-Si, claro.
-Mañana?
-Uhm… tengo que trabajar mañana.
Se escuchó algo así como un resoplido al otro lado del teléfono, más o menos como el que Luk hizo a mi lado.
-Incluso por la noche?
“Danger” se escuchó en mi cabeza.
-No, pero el sábado tengo que comenzar muy pronto a trabajar, por que estamos a final de mes.
No supe por que le dije eso, seguro que no comprendía lo que “final de mes” tenía que ver, pero de todas formas me sentí orgullosa de haber dicho una frase larga sin hacer cosas raras, aunque Luk no pensaba igual que yo, por que se golpeó la frente con la mano.
-Uhm… que pena. Y el sábado, más tarde?
-termino a las 3 el sábado-no pude evitar sonreír anchamente.
-Está bien, pues te pasaré a recoger cuando termines.
Yo abrí los ojos. Tendría tiempo suficiente para prepararme? Oh, dios! Probablemente no, pero tal vez Elise me dejaría unos minutos.
-Vale-dije alegremente.
-Bueno, ya te veré- dijo, y una linda risita sonó después. Yo ya me estaba derritiendo otra vez, a este ritmo no quedaría mucho de mí para el sábado.
-Nos vemos-fue todo lo que pude decir, y después colgué, y tiré el teléfono encima de la mesa del café, como si me quemara en la mano. Luk reía como un idiota, yo estaba totalmente colorada.
-No te rías de mi!-exclamé, sin aguantarme la risa.
-Lo siento, pero es que… estabas tan mona!!-dijo, sin dejar de reír-realmente te gusta, no?-le caían lágrimas y todo, pero yo asentí-que mona!!!-repitió.
Yo me enfurruñé y me levante, dejando antes el vaso sobre la mesa, no penséis que me lo tiré encima yo sola, aunque en ese estado podría haber ocurrido. Pero no fue el caso.
Mientras que Luk continuaba riendose a mi costa, me dirigí a mi haitación. Cerré la puerta a mis espaldas y me acosté en la cama, para mirar el techo.
Tenía una cita con Strify.
Por que  una cita, no?

14 abril 2010

New fanfic. Dilemmas. I hate It.

Bueno, nada... que para matar el aburrimiento y calmar a las hormonas, no se me ocurrió otra cosa que escribir en media hora una historia bastante larga. No me gustó el final, pero por algo está la tecla "Supr", así que me dispongo a modificarlo, y a hacer que termine como es debido, y como más quisiera yo.
No está bien escrita danger: shit!, ya que no estaba hecha para que la leyera nadie (No se por que he decidido subirlo al blog, de hecho, es una pregunta que me plantearé más tarde) Así que no espero que os guste ni siquiera un poco. Eso sí, os pido por favor que comenteis, por que yo siempre lo hago.  En fin, la protagonista es una chica bastante insegura y enamoradiza, y eso le causa muchos dilemas, de ahí la palabra en el título. El resto? "I hate it" por que como comprovareis si la leeis, dios no lo quiera, le desagradan muchas cosas.
En fin, os dejo con las dos primeras partes. Marcharos ahora que aún estais a tiempo, rápido!!

Advertencia: La autora no se hace responsable del alto nivel de ñoñeria, cursilidad y fantasia que puede contener el relato, ni de las consecuencias directas que pueda causar, así como muecas desagradables, nauseas y pensamientos extraños u otros.

Dilemmas. I hate it. (II)

Yo me estaba derritiendo, solo pude sonreír.
-Uh… donde puedo encontrarla?-preguntó, sin dejar de reír.
Me obligué a concentrarme en mi trabajo y me dirigí hacia la parte trasera de la tienda, invitándole antes a seguirme con una mirada. Cuando llegué hasta la sección de ropa de hombre, señalé algo de ropa, por que no me sentía capaz de hablar.
Era una sensación extraña. Verdaderamente extraña. Tenía ganas de ponerme a hablar con él como si le conociera de toda la vida, e intentar averiguar tantas cosas como me fuera posible, pero a la vez sabia con certeza que si decía algo, seria alguna tontería, y encima me saldría aquella estúpida voz aguda que estaba siempre dispuesta a acudir en los momentos menos indicados.
Desde luego… como una adolescente descontrolada. Odiaba la voz aguda.
Sentí un extraño cosquilleo en todo el cuerpo cuando él me dio las gracias con aquella melodiosa voz, acompañando las palabras con una hermosa y extraña sonrisa.
Sinceramente, nunca creí en el amor a primera vista, siempre creí que eran estupideces inventadas para las ñoñas películas de amor que siempre acababan felices, pero en ese momento no hubiese podido negar que existía, por que aquel desconocido, con aquella sonrisa, había echado mis creencias a tomar viento.
Finalmente, decidí que seria mejor no mirarlo y volver al mostrador, y lo conseguí durante unos segundos, antes de volver a girar la vista. No tendría que haberlo hecho, por que me quedé como embobada viendo como su hermoso y perfecto cabello bailaba cada vez que se movía, con aquella extraña elegancia tan poco común.
En fin, al final me concentré en comerme el “sándwich del descanso” en otro lugar donde no estuviera dentro de mi campo de vista, así que descarté el mostrador, y me fui a otro taburete que había entre los probadores y la puerta del almacén.
-Amy?!-escuché de pronto, y me di cuenta de que Elise me estaba llamando- Por favor, ayuda al chico que hay de pie esperando en el mostrador.
Oh, bueno… aún no dije nada sobre mi nombre, no? Bueno, pues mi nombre es Emily, y me gusta. No se por qué, pero me gusta. Lo que no me gusta es su diminutivo, Emy. No, tampoco sé por que no me gusta su diminutivo, lo único que sé es que ya que odio que me llamen así, me llaman Amy, que suena parecido. Bueno, más o menos. Elise también me llama Ángel a veces.
No se por que lo hace, estoy segura que sabe tan bien como yo misma que no soy nada parecida a un ángel. Si, tal vez al principio parezca algo tonta e inofensiva, pero os aconsejo tener cuidado con las primeras impresiones, por que si yo o alguna de las personas que quiero están en peligro, puedo acercarme y apuñalar por la espalda a quien haga falta.
Así que… tal vez Elise me llame así para molestarme un poco. Después de todo, es mi mejor amiga, así que molestarnos es una de nuestras actividades preferidas.
En fin, miré hacia el mostrador de mala gana y le vi a “él”.
-Pero es hora de mi descanso!-Refunfuñé como excusa.
-No me importa!-dijo Elise.
Suspiré y me dirigí al mostrador de mala gana, después de darle el último bocado al sándwich. De nuevo, aquella sensación estúpidamente estúpida me invadió de nuevo al verle los ojos otra vez.
Me pasó todas las prendas, y yo las pasé por los infrarrojos, como siempre. Y estaba segura que no tenían mucho de rojos comparados con mi cara.
-80 €, por favor-dije al final, sin tartamudear.
Me costó, pero lo conseguí. Me dio dinero, y yo el cambio. Puse la ropa en una bolsa de plástico, mientras decía la típica frase que el vendedor le dice al cliente después de pagar.
-Que tenga un buen día!-la tenía tan aprendida que ni siquiera me costó, e incluso pude sonreír amablemente.
-Tu también!-rió él, y se alejó.
Me derretí literalmente. Y yo ni siquiera sabia su nombre! Dios, era frustrante!
Pero yo sabia que era una persona asombrosa. Que lástima que probablemente no volviera a verlo.
Dios, era realmente frustrante!
--
Al día siguiente, estaba en la tienda de nuevo, para variar. Y para variar, a primera hora no entraba absolutamente nadie. Elise y yo estábamos realmente aburridas, y ya habíamos organizado la tienda un par de veces, así que comenzamos a jugar a algo así como al “piedra-papel-tijeras”.
-Podrías cerrar esta noche tú la tienda?-dijo Elise de repente-Me tengo que ir un poco antes.
-Claro…-asentí riendo, por que acababa de ganar- hoy es jueves, no tengo nada que hacer.
-Gracias… Ángel-dijo con sarcasmo, y después se puso a reír al ver la cara de fastidio que había puesto.
Yo también lo hice al imaginarme mi propia cara, pero me detuve al escuchar detrás de mí su voz perfecta.
-Y podría este ángel decirnos si tienen esta camisa en una talla más pequeña?
Me di la vuelta, y allí estaba, señalando una camisa que otro chico mas pequeño, a su lado, tenía en las manos. Al ver sus ojos de nuevo, me perdí en ellos, y casi se me olvida que tenía que responder a la pregunta. “Suerte” que Elise me lo recordó con un discreto codazo.
-Eh… si, creo que si… voy a buscártela-murmuré, y me alejé rápidamente hacia el almacén, mientras Elise saludaba a otro cliente que acababa de entrar.
Entré en la habitación y busqué el modelo de la camiseta. Encontré un montón de ellas en el estante alto.
-Por que en el estante alto?-murmuré, poniéndome de puntillas y pasando el dedo por las tallas- mediana, mediana, grande, mediana, extra grande, grande… ah! Pequeña.
La saqué del montón de camisetas y me dirigí de nuevo donde esperaban los dos chicos, para darle la camiseta al más pequeño.
Él sonrió con gratitud y desapareció en uno de los probadores. Yo quería marcharme y seguir con otra cosa para no continuar con aquella sensación, cuando comenzó a hablar.
-Kiro vio mi ropa nueva, y le gustó demasiado. Así que para que no me la quitara, le traje aquí-yo la miré sorprendida- Mi nombre es Strify-sonrió.
Más tarde supe que su nombre completo era Jack E. Strify, y que en realidad ese ni siquiera era su verdadero nombre, pero por el momento, yo me conformé con Strify, ahora “él” tenía un nombre con el que podía soñar.  
-No creo que Ángel sea tu nombre real-continuó, sin dejar de sonreír.
Yo negué con la cabeza.
-No, es Em-Am… -dudé en que decir, y al ver que me miraba de forma extraña, como si estuviese loca o algo así, esperando una respuesta, me decidí por lo más corto posible- Llámame Amy.
Él parpadeó unas cuantas veces, seguramente tardé demasiado en decidir si le decía que era Emily pero que me llamase Amy, o simplemente el falso diminutivo. Suerte que al final acorté la frase, y así también las posibilidades de decir algo estúpido o tartamudear.
-Bonito nombre-dijo, finalmente, sonriendo.
Si, estaba claro que sonreír era una de sus aficiones.
-Gracias-murmuré, sonriendo también.
En ese instante, el otro chico salió del probador.
-Este se ajusta mucho mejor-dijo.
-Te queda bien- Strify asintió con la cabeza.
-Ya lo sé-Kiro sonrió tímidamente, y Strify le sacó la lengua, con una especie de pose pijo muy exagerado.
Yo levanté una ceja. Realmente parecían dos niños pequeños o algo así.
No pasó mucho rato antes de que les cobrara un buen montón de ropa, que hizo que la suma de la caja aumentara notablemente. 
-Si volvéis de nuevo mañana ya podremos montar unos grandes almacenes.
Ambos rieron con el comentario de formas realmente distintas. Mientras que el tal Kiro lo hizo agachando la cabeza tímidamente y cerrando los ojos, Strify se encogió, como si se fuera a partir por la mitad.
Si, desde luego, eran una especie de niños pequeños encerrados en cuerpos de chicos adultos. Por cierto, en ese momento me plantee cuantos años tendrían, pero lo dejé estar.

13 abril 2010

Dilemmas. I hate it. (I)

Todo comenzó un día bastante normal. Monótono. Aburrido.
Me preparaba para otro día de trabajo en la tienda de ropa. Si, mi mejor amiga, Elise,  tenía una tienda de ropa, y yo trabajaba allí para ganar dinero.
Lógico, por eso la gente trabaja.
Y yo necesitaba el dinero para pagar mi media parte de alquiler, mis cuentas, la comida, y por otro lado, estaba todo el dinero que ahorraba para poder ir a la universidad. Pero no me estaba yendo muy bien, sinceramente, ya que no estaba recaudando el suficiente dinero. Me costaba demasiado. A ver, podía pagar todos mis gastos, eso no era un problema,  pero no es que me sobrara demasiado para mi cuenta de ahorros, y los números de mi cartilla subían demasiado despacio.
Y realmente odiaba eso.
Pero hasta que encontrara un trabajo mejor, tenía que trabajar en la tienda de Elise. Y, en realidad, yo no quería otro trabajo, me gustaba trabajar en la tienda. Allí solo estábamos yo y mi amiga, y era agradable trabajar cara al público. Por lo menos más agradable que trabajar en una oficina cara al monitor durante todo el día.
Además, solo tenía 19 años, podía trabajar en la tienda mucho más, y si no me salía rentable al final… cambiar de empleo. No eran unos planes brillantes, pero me servían de momento para resolver algunos dilemas.
Dilemas… los odio.
Pero en fin, me estoy apartando de la historia. Iba a decir como conocí a Jack Strify. Creo que me quedé en que yo me preparaba para otro día de trabajo en la tienda de ropa.
El día no comenzó de una forma especial, ni mucho menos. Otro día sencillo en una vida sencilla.
Cuando abrimos la tienda, no entraba ni Dios. El silencio era abrumador, y solo se podía escuchar a Elise colgando una percha de vez en cuando. Pero al rato, comenzó a entrar la gente en masa. Alguna vez alguien descubrió por que todo el mundo elige ir a comprar al mismo tiempo?
Si alguien lo sabe, me encantaría que me lo explicara.
En hora y media hice más que en todo el resto de la mañana. Terminé completamente agotada, para variar. Tenía calambres de pasar perchas, y la garganta seca de tanto hablar para convencer a las marujas de turno de que la estúpida chaqueta les quedaba bien, y así poder hacer que se marcharan rápido, para poder atender a otro cliente.
Y por fin, se hizo la hora del descanso.
Mientras que me bebía el zumo sentada en un taburete enfrente de un espejo, pensé acerca de mi imagen. Llevaba el mismo peinado desde que me alcanzaba la memoria. Pero en fín, me quedaba bien el corte a lo egipcio. O eso me dijeron en una ocasión. Tal vez el problema no fuera el corte, tal vez fuera el color.
-Crees que debería teñirme el pelo?-pregunté en voz alta.
Elise acababa de terminar con uno de los últimos clientes.
 -Querida, tu pelo es negro, sería muy difícil que te lo consiguieras teñir bien. Además, tu color ideal para el pelo es ese-suspiró.
Asentí con la cabeza. Tenía razón, el pelo oscuro me convenía. Además, me quedaba bastante bien con el maquillaje que solía usar, delineador negro y algo de brillo básicamente, no me esforzaba demasiado en cuanto a maquillaje suponía.
Otra cosa eran las uñas. En ello si empleaba tiempo. Era fetichista de las uñas. Siempre perfectamente limadas, cortadas a la misma medida y pintadas sin un solo detalle. Por suerte, mi compañero de piso tenía la paciencia de ayudarme con la manicura.
Extendí las manos y me las miré. Vi que en el dedo índice de la mano izquierda se me había saltado un poco de esmalte. Levanté la vista hacia el interior de la tienda. No había nadie, tan solo una mujer mirando unas camisas, así que me daba tiempo a arreglar ese pequeño problema.
Abrí el cajón y agarré el pequeño bote de pintauñas negro. Acababa de volver a cerrarlo cuando se me escurrió entre los dedos, y cayó ruidosamente sobre el parquet.
Si, uno de mis numerosos defectos es que soy realmente patosa.
Me agaché soltando maldiciones para buscar el botecito de vidrio. No lo vi por ninguna parte, y me tocó meter el brazo bajo el mostrador. Toqué unas cuantas cosas que no eran lo que buscaba, y no fue muy agradable, pero al final lo atrapé entre los dedos.
Tendría que haber pensado que con el puño cerrado no era tan fácil sacar la mano de debajo del mostrador. Así no hubiese tardado tanto en ponerme en pié.
Cuando lo hice, miré directamente a sus ojos. Fue como si el tiempo se hubiese detenido. Si, lo sé, suena a telenovela, pero fue así. Sus ojos eran perfectos, brillantes, azules como el océano y grises como la plata a la vez. Eso era posible?
-Tenéis también ropa de hombre?-preguntó. Dios, su voz era perfecta también.
Asentí lentamente con la cabeza, no se que cara tendría en ese momento, y prefiero no saberlo.
-Muy bien, muy bien. Pensé que seria mejor preguntar antes de buscar a través de toda la tienda y descubrir que no había ropa para hombre-dijo él con una risita.
Yo me estaba derritiendo, solo pude sonreír.
-Uh… donde puedo encontrarla?-preguntó, sin dejar de reír.