18 abril 2010

Dilemmas. I hate it. (III)

No pude reprimir el impulso de mirarles mientras salían de la tienda. Eran personas realmente curiosas, de esas que no se encuentran en todas partes. Me pregunté donde narices se escondían.
Intentaba resolver el dilema cuando vi aquel pequeño trozo de papel doblado por la mitad sobre el mostrador. Vacilé antes de leerlo, tal vez se les había olvidado y no era plan de ser una cotilla.
Y un cuerno, en menos de dos segundos lo hube leído. Aunque en realidad no era muy extenso, que se dijera. Un número de teléfono, un “llámame” y… =^.^=
El resto del día se fue en un abrir y cerrar de ojos. Cerré la tienda, conforme había quedado con Elise, y me fui a casa. Durante todo el jornal había llevado el papel en el bolsillo, y cada segundo libre que tenía, lo miraba. No podía evitarlo, así que al final me aprendí el número de memoria. (Un poco patético, lo sé, pero no tenía nada mejor que hacer) También analicé la letra. Grande y ligeramente curvada. Perfecta. Si, hasta su letra era perfecta en mis ojos.

~~~
Estaba sentada en el sofá de cuero negro del salón, en chándal, con una taza de chocolate caliente sobre mis piernas, observando el papel, que descansaba sobre la mesa enfrente de mí. Realmente, no estaba segura de si quería llamar.
Por supuesto, quería ver a Strify de nuevo, pero por otro lado… podía resultar decepcionante, por que seguro que aquello no terminaría como realmente lo deseaba. Genial, un nuevo dilema…  con lo que me gustaban.
Detrás de mí sonó la puerta de la entrada, y mi compañero de piso entró, tan alegre como siempre.
-Hiii Amyyy!!-dijo alegremente.
-Hey-murmuré, sin mirarle.
-Problemas?-preguntó, más serio.
Yo asentí con la cabeza, y en menos de un segundo estaba sentado a mi lado, mirándome con los ojos entrecerrados, pidiendo una explicación. Yo era perfectamente consciente de que no dejaría de mirarme así hasta que le diera una explicación.
Aquello era muy típico de Lucas, o Luk, ya le conocía de sobra.
Él y yo compartíamos apartamento. Podíamos pagarnos uno individual perfectamente, pero así era menos solitario, más acogedor, y me sobraba más para mi cuenta de ahorros. Además, nos encantaba estar juntos, con sus buenos y malos momentos, por supuesto, por que era verdad que lo pasábamos muy bien, pero siempre había peleas. Las típicas peleas de espacio, sobre todo, aunque el apartamento no era pequeño, si bien tampoco era enorme.
Una habitación para cada uno, un salón con cocina Office, y un baño, aparte de la pequeña terraza y el estudio, que se había convertido en “el cuarto de los trastos”. No era mucho, pero era mi hogar, y el hogar de Luk, así que era perfecto.
Suspiré profundamente, y aquello le dijo a mi compañero todo lo que necesitaba saber.
-Así que un niño, obviamente.
En aquel momento me di cuenta de que me conocía demasiado bien, y que tendría que contárselo de todos modos, así que asentí con la cabeza, sin dejar de mirar el papel. Él se dio cuenta que no despegaba la vista de la pequeña nota, y en menos de un segundo estaba en sus manos.
Yo miré la taza de chocolate mientras él leía lo poco que había que leer.
-Pero no lo has llamado, supongo…-hizo cara cansina, y yo asentí-Amy! Eres demasiado tímida! Por que dudas?
Yo volví a suspirar.
-Como que por que dudo? Él es perfecto, lo sé aunque casi no lo conozco. Llámalo… intuición-reí, para después ponerme seria- Es perfecto… pero seguro que solo quiere sexo.
Luk pareció estar pensando algo durante un segundo hasta que al fin dijo algo, echándose hacia delante.
-Háblame de él.
Mientras pensaba que decirle exactamente, tomé un sorbo de chocolate. Después, puse la taza en mis piernas de nuevo y reí, sabiendo previamente que aquello sonaría tremendamente cursi.
-Él tiene los ojos más hermosos que he visto nunca. Están llenos de luces y tienen una chispa y… cosas que no he apreciado en nadie. Cosas que necesito entender-Luk me miró con emoción, el pobre era muy romántico-Y su pelo… dios! Es castaño, pero con la greña rubia, y cuando se mueve se agita a su alrededor como si fuese seda. Y su voz es dulce y tierna y divertida… Se llama Strify. Él sabe como me llamo yo, y que trabajo en la tienda de Elise, por que es allí donde le conocí, pero nada más-bajé la vista, desalentada, y Luk suspiró mirando al vacío.
-Suena maravilloso…
Si, por si no lo sabíais aún, Luk era gay. Y esto le convertía en un amigo increíble, por que podía hablar de todo con él, incluso de chicos. Con Elise no podía hablar de chicos, no me preguntéis por qué, simplemente no podía.
-Desde luego…-susurré- es perfectamente maravilloso.
Una de mis combinaciones de palabras, os iréis acostumbrando, o eso espero, por que las utilizo frecuentemente.
-Y por que no le llamas?-concluyó él- Si ves que no es lo que te esperabas, coges hasta donde quieras y te marchas.
Yo levanté la vista. Aquella era una típica frase de Luk, pero esta vez le encontré sentido. Por supuesto, yo podía cortar en cualquier momento si la cosa no me gustaba, y podía “coger” hasta donde me interesara. Y por ahora me conformaba con escuchar su voz de nuevo, por que le iba a llamar.
Le di la razón, y él sonrió triunfante. Siempre me ayudaba cuando le necesitaba.
Y allí estaba yo, aún sentada en el sofá, con una taza de chocolate frío sobre mis piernas, sujetando el teléfono  en una mano temblorosa. Y sí, estaba llamando a Strify. Y no, no podía esperar más a escuchar su hermosa voz otra vez. Era adicta, o algo así.
“…”
“…”
“…”
El maldito teléfono sonaba, pero no lo cogía, y yo estaba al borde de un ataque. Iba a colgar cuando su voz sonó al otro lado, haciendo que mi corazón diera un brinco.
-Strify-su voz era alegre.
-Uhm… Hey… soy Amy, de la tienda de ropa-ni siquiera sabia que decir, y me puse roja como un tomate. Por suerte, él no podía verme.
-Hey Amy!-rió.
Oh dios, yo ya me estaba derritiendo de nuevo al escucharle reír. Como narices iba a poder hablar con él así? Era imposible entablar una conversación medianamente normal!
-Como estás?-preguntó cuando me callé.
-Bien. Tu?-conseguí no tartamudear, pero la voz aguda comenzaba a notarse. Mierda de voz aguda. La odio!
-Estaba aburrido, pero ahora estoy perfectamente por que me ha llamado una chica linda.
Tuve que taparme la boca para no soltar uno de mis patéticos gritos de emoción. Siempre estaban dispuestos a estropear un buen momento, pero esta vez no. Claro que no pude evitar volver a ponerme roja. Dijo linda o ya estaba flipando? Luk me hizo movimientos histéricos con la mano para que dijera algo, pero yo no sabia que responder. Había alguna respuesta posible a esa frase!!!???
-Quieres que pasemos un rato juntos?-por suerte habló él primero, con un tono un poco más serio, y pude calmarme.
-Si, claro.
-Mañana?
-Uhm… tengo que trabajar mañana.
Se escuchó algo así como un resoplido al otro lado del teléfono, más o menos como el que Luk hizo a mi lado.
-Incluso por la noche?
“Danger” se escuchó en mi cabeza.
-No, pero el sábado tengo que comenzar muy pronto a trabajar, por que estamos a final de mes.
No supe por que le dije eso, seguro que no comprendía lo que “final de mes” tenía que ver, pero de todas formas me sentí orgullosa de haber dicho una frase larga sin hacer cosas raras, aunque Luk no pensaba igual que yo, por que se golpeó la frente con la mano.
-Uhm… que pena. Y el sábado, más tarde?
-termino a las 3 el sábado-no pude evitar sonreír anchamente.
-Está bien, pues te pasaré a recoger cuando termines.
Yo abrí los ojos. Tendría tiempo suficiente para prepararme? Oh, dios! Probablemente no, pero tal vez Elise me dejaría unos minutos.
-Vale-dije alegremente.
-Bueno, ya te veré- dijo, y una linda risita sonó después. Yo ya me estaba derritiendo otra vez, a este ritmo no quedaría mucho de mí para el sábado.
-Nos vemos-fue todo lo que pude decir, y después colgué, y tiré el teléfono encima de la mesa del café, como si me quemara en la mano. Luk reía como un idiota, yo estaba totalmente colorada.
-No te rías de mi!-exclamé, sin aguantarme la risa.
-Lo siento, pero es que… estabas tan mona!!-dijo, sin dejar de reír-realmente te gusta, no?-le caían lágrimas y todo, pero yo asentí-que mona!!!-repitió.
Yo me enfurruñé y me levante, dejando antes el vaso sobre la mesa, no penséis que me lo tiré encima yo sola, aunque en ese estado podría haber ocurrido. Pero no fue el caso.
Mientras que Luk continuaba riendose a mi costa, me dirigí a mi haitación. Cerré la puerta a mis espaldas y me acosté en la cama, para mirar el techo.
Tenía una cita con Strify.
Por que  una cita, no?

Best friends.

(...) De pronto, la puerta de su apartamento se abrió, y escuchó como alguien se dirigía al salón donde ella se entontraba. No se inmutó, siguió mirando la televisión, que brillaba escesibamente en la oscuridad del apartamento Sabia de sobra que era Shin,  por dos motivos. 
El primero, era el único que tenía llave de su apartamento, aparte de Yu, pero este no tendría el valor de ir a verla, por lo menos en unos días. O eso esperaba. 
El segundo, que el sonido de aquellos pasos, pesados y fuertes, solo podían ser causados por las enormes botas del batería.
Además, distinguió el tintineo de las cadenas de su chaqueta preferida cuando se acercó más.
No le miró a la cara mientras él permanecía en pié delante de ella. Estaba harta de parecer una llorona delante de Shin y de ahogar sus penas en él. Seguro que tanto Strify como Yu se habían desahogado contándoselo ya, y no necesitaba que ella se lo repitiera para parecer una pesada.
Pero Shin le tendió una mano para hacerle comprender que le daba igual escuchar sus penas, por que siempre estaría ahí para ella.
Lenna vaciló, pero al final le cogió la mano que le tendía, y él, con un suave tirón, la levantó sin problemas y la estrechó entre sus fuertes brazos, como queriéndola proteger de todo el daño que aquello le estaba causando.
Y funcionó, por que rodeada con los brazos de Shin, Lenna se sentía segura siempre. Allí nada podía hacerle daño jamás. Por fin sentía esa sensación de bien estar que él conseguía trasmitirle, sin saber como, y quería continuar sintiéndola.
Enterró la cabeza en el cuello de su mejor amigo, y aspiró el aroma de su pelo, fresco y dulce. Único, actuaba como una anestesia sobre su mente, adormeciendo los pensamientos que la atormentaban.
Enredó las manos en las cadenas que caían por su pecho, y él apoyó la cabeza sobre la de Lenna, y le acarició el pelo mientras la mecía suavemente.  Más que nunca, ella sintió que Shin era su ángel de la guarda, su protector, lo necesitaba, y le quería. Le quería mucho.
Shin continuó meciéndola en sus brazos durante un tiempo indefinido, sin importarle que tuvieran que ser horas. Sabía que ella le necesitaba, y él necesitaba saber que estaba bien, por que la quería. La quería mucho.
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He aquí otro trozo de una historia perdida. Siento torturaros con estas cosas, de verdad, pero es que me aburro.

14 abril 2010

New fanfic. Dilemmas. I hate It.

Bueno, nada... que para matar el aburrimiento y calmar a las hormonas, no se me ocurrió otra cosa que escribir en media hora una historia bastante larga. No me gustó el final, pero por algo está la tecla "Supr", así que me dispongo a modificarlo, y a hacer que termine como es debido, y como más quisiera yo.
No está bien escrita danger: shit!, ya que no estaba hecha para que la leyera nadie (No se por que he decidido subirlo al blog, de hecho, es una pregunta que me plantearé más tarde) Así que no espero que os guste ni siquiera un poco. Eso sí, os pido por favor que comenteis, por que yo siempre lo hago.  En fin, la protagonista es una chica bastante insegura y enamoradiza, y eso le causa muchos dilemas, de ahí la palabra en el título. El resto? "I hate it" por que como comprovareis si la leeis, dios no lo quiera, le desagradan muchas cosas.
En fin, os dejo con las dos primeras partes. Marcharos ahora que aún estais a tiempo, rápido!!

Advertencia: La autora no se hace responsable del alto nivel de ñoñeria, cursilidad y fantasia que puede contener el relato, ni de las consecuencias directas que pueda causar, así como muecas desagradables, nauseas y pensamientos extraños u otros.

Dilemmas. I hate it. (II)

Yo me estaba derritiendo, solo pude sonreír.
-Uh… donde puedo encontrarla?-preguntó, sin dejar de reír.
Me obligué a concentrarme en mi trabajo y me dirigí hacia la parte trasera de la tienda, invitándole antes a seguirme con una mirada. Cuando llegué hasta la sección de ropa de hombre, señalé algo de ropa, por que no me sentía capaz de hablar.
Era una sensación extraña. Verdaderamente extraña. Tenía ganas de ponerme a hablar con él como si le conociera de toda la vida, e intentar averiguar tantas cosas como me fuera posible, pero a la vez sabia con certeza que si decía algo, seria alguna tontería, y encima me saldría aquella estúpida voz aguda que estaba siempre dispuesta a acudir en los momentos menos indicados.
Desde luego… como una adolescente descontrolada. Odiaba la voz aguda.
Sentí un extraño cosquilleo en todo el cuerpo cuando él me dio las gracias con aquella melodiosa voz, acompañando las palabras con una hermosa y extraña sonrisa.
Sinceramente, nunca creí en el amor a primera vista, siempre creí que eran estupideces inventadas para las ñoñas películas de amor que siempre acababan felices, pero en ese momento no hubiese podido negar que existía, por que aquel desconocido, con aquella sonrisa, había echado mis creencias a tomar viento.
Finalmente, decidí que seria mejor no mirarlo y volver al mostrador, y lo conseguí durante unos segundos, antes de volver a girar la vista. No tendría que haberlo hecho, por que me quedé como embobada viendo como su hermoso y perfecto cabello bailaba cada vez que se movía, con aquella extraña elegancia tan poco común.
En fin, al final me concentré en comerme el “sándwich del descanso” en otro lugar donde no estuviera dentro de mi campo de vista, así que descarté el mostrador, y me fui a otro taburete que había entre los probadores y la puerta del almacén.
-Amy?!-escuché de pronto, y me di cuenta de que Elise me estaba llamando- Por favor, ayuda al chico que hay de pie esperando en el mostrador.
Oh, bueno… aún no dije nada sobre mi nombre, no? Bueno, pues mi nombre es Emily, y me gusta. No se por qué, pero me gusta. Lo que no me gusta es su diminutivo, Emy. No, tampoco sé por que no me gusta su diminutivo, lo único que sé es que ya que odio que me llamen así, me llaman Amy, que suena parecido. Bueno, más o menos. Elise también me llama Ángel a veces.
No se por que lo hace, estoy segura que sabe tan bien como yo misma que no soy nada parecida a un ángel. Si, tal vez al principio parezca algo tonta e inofensiva, pero os aconsejo tener cuidado con las primeras impresiones, por que si yo o alguna de las personas que quiero están en peligro, puedo acercarme y apuñalar por la espalda a quien haga falta.
Así que… tal vez Elise me llame así para molestarme un poco. Después de todo, es mi mejor amiga, así que molestarnos es una de nuestras actividades preferidas.
En fin, miré hacia el mostrador de mala gana y le vi a “él”.
-Pero es hora de mi descanso!-Refunfuñé como excusa.
-No me importa!-dijo Elise.
Suspiré y me dirigí al mostrador de mala gana, después de darle el último bocado al sándwich. De nuevo, aquella sensación estúpidamente estúpida me invadió de nuevo al verle los ojos otra vez.
Me pasó todas las prendas, y yo las pasé por los infrarrojos, como siempre. Y estaba segura que no tenían mucho de rojos comparados con mi cara.
-80 €, por favor-dije al final, sin tartamudear.
Me costó, pero lo conseguí. Me dio dinero, y yo el cambio. Puse la ropa en una bolsa de plástico, mientras decía la típica frase que el vendedor le dice al cliente después de pagar.
-Que tenga un buen día!-la tenía tan aprendida que ni siquiera me costó, e incluso pude sonreír amablemente.
-Tu también!-rió él, y se alejó.
Me derretí literalmente. Y yo ni siquiera sabia su nombre! Dios, era frustrante!
Pero yo sabia que era una persona asombrosa. Que lástima que probablemente no volviera a verlo.
Dios, era realmente frustrante!
--
Al día siguiente, estaba en la tienda de nuevo, para variar. Y para variar, a primera hora no entraba absolutamente nadie. Elise y yo estábamos realmente aburridas, y ya habíamos organizado la tienda un par de veces, así que comenzamos a jugar a algo así como al “piedra-papel-tijeras”.
-Podrías cerrar esta noche tú la tienda?-dijo Elise de repente-Me tengo que ir un poco antes.
-Claro…-asentí riendo, por que acababa de ganar- hoy es jueves, no tengo nada que hacer.
-Gracias… Ángel-dijo con sarcasmo, y después se puso a reír al ver la cara de fastidio que había puesto.
Yo también lo hice al imaginarme mi propia cara, pero me detuve al escuchar detrás de mí su voz perfecta.
-Y podría este ángel decirnos si tienen esta camisa en una talla más pequeña?
Me di la vuelta, y allí estaba, señalando una camisa que otro chico mas pequeño, a su lado, tenía en las manos. Al ver sus ojos de nuevo, me perdí en ellos, y casi se me olvida que tenía que responder a la pregunta. “Suerte” que Elise me lo recordó con un discreto codazo.
-Eh… si, creo que si… voy a buscártela-murmuré, y me alejé rápidamente hacia el almacén, mientras Elise saludaba a otro cliente que acababa de entrar.
Entré en la habitación y busqué el modelo de la camiseta. Encontré un montón de ellas en el estante alto.
-Por que en el estante alto?-murmuré, poniéndome de puntillas y pasando el dedo por las tallas- mediana, mediana, grande, mediana, extra grande, grande… ah! Pequeña.
La saqué del montón de camisetas y me dirigí de nuevo donde esperaban los dos chicos, para darle la camiseta al más pequeño.
Él sonrió con gratitud y desapareció en uno de los probadores. Yo quería marcharme y seguir con otra cosa para no continuar con aquella sensación, cuando comenzó a hablar.
-Kiro vio mi ropa nueva, y le gustó demasiado. Así que para que no me la quitara, le traje aquí-yo la miré sorprendida- Mi nombre es Strify-sonrió.
Más tarde supe que su nombre completo era Jack E. Strify, y que en realidad ese ni siquiera era su verdadero nombre, pero por el momento, yo me conformé con Strify, ahora “él” tenía un nombre con el que podía soñar.  
-No creo que Ángel sea tu nombre real-continuó, sin dejar de sonreír.
Yo negué con la cabeza.
-No, es Em-Am… -dudé en que decir, y al ver que me miraba de forma extraña, como si estuviese loca o algo así, esperando una respuesta, me decidí por lo más corto posible- Llámame Amy.
Él parpadeó unas cuantas veces, seguramente tardé demasiado en decidir si le decía que era Emily pero que me llamase Amy, o simplemente el falso diminutivo. Suerte que al final acorté la frase, y así también las posibilidades de decir algo estúpido o tartamudear.
-Bonito nombre-dijo, finalmente, sonriendo.
Si, estaba claro que sonreír era una de sus aficiones.
-Gracias-murmuré, sonriendo también.
En ese instante, el otro chico salió del probador.
-Este se ajusta mucho mejor-dijo.
-Te queda bien- Strify asintió con la cabeza.
-Ya lo sé-Kiro sonrió tímidamente, y Strify le sacó la lengua, con una especie de pose pijo muy exagerado.
Yo levanté una ceja. Realmente parecían dos niños pequeños o algo así.
No pasó mucho rato antes de que les cobrara un buen montón de ropa, que hizo que la suma de la caja aumentara notablemente. 
-Si volvéis de nuevo mañana ya podremos montar unos grandes almacenes.
Ambos rieron con el comentario de formas realmente distintas. Mientras que el tal Kiro lo hizo agachando la cabeza tímidamente y cerrando los ojos, Strify se encogió, como si se fuera a partir por la mitad.
Si, desde luego, eran una especie de niños pequeños encerrados en cuerpos de chicos adultos. Por cierto, en ese momento me plantee cuantos años tendrían, pero lo dejé estar.

13 abril 2010

Dilemmas. I hate it. (I)

Todo comenzó un día bastante normal. Monótono. Aburrido.
Me preparaba para otro día de trabajo en la tienda de ropa. Si, mi mejor amiga, Elise,  tenía una tienda de ropa, y yo trabajaba allí para ganar dinero.
Lógico, por eso la gente trabaja.
Y yo necesitaba el dinero para pagar mi media parte de alquiler, mis cuentas, la comida, y por otro lado, estaba todo el dinero que ahorraba para poder ir a la universidad. Pero no me estaba yendo muy bien, sinceramente, ya que no estaba recaudando el suficiente dinero. Me costaba demasiado. A ver, podía pagar todos mis gastos, eso no era un problema,  pero no es que me sobrara demasiado para mi cuenta de ahorros, y los números de mi cartilla subían demasiado despacio.
Y realmente odiaba eso.
Pero hasta que encontrara un trabajo mejor, tenía que trabajar en la tienda de Elise. Y, en realidad, yo no quería otro trabajo, me gustaba trabajar en la tienda. Allí solo estábamos yo y mi amiga, y era agradable trabajar cara al público. Por lo menos más agradable que trabajar en una oficina cara al monitor durante todo el día.
Además, solo tenía 19 años, podía trabajar en la tienda mucho más, y si no me salía rentable al final… cambiar de empleo. No eran unos planes brillantes, pero me servían de momento para resolver algunos dilemas.
Dilemas… los odio.
Pero en fin, me estoy apartando de la historia. Iba a decir como conocí a Jack Strify. Creo que me quedé en que yo me preparaba para otro día de trabajo en la tienda de ropa.
El día no comenzó de una forma especial, ni mucho menos. Otro día sencillo en una vida sencilla.
Cuando abrimos la tienda, no entraba ni Dios. El silencio era abrumador, y solo se podía escuchar a Elise colgando una percha de vez en cuando. Pero al rato, comenzó a entrar la gente en masa. Alguna vez alguien descubrió por que todo el mundo elige ir a comprar al mismo tiempo?
Si alguien lo sabe, me encantaría que me lo explicara.
En hora y media hice más que en todo el resto de la mañana. Terminé completamente agotada, para variar. Tenía calambres de pasar perchas, y la garganta seca de tanto hablar para convencer a las marujas de turno de que la estúpida chaqueta les quedaba bien, y así poder hacer que se marcharan rápido, para poder atender a otro cliente.
Y por fin, se hizo la hora del descanso.
Mientras que me bebía el zumo sentada en un taburete enfrente de un espejo, pensé acerca de mi imagen. Llevaba el mismo peinado desde que me alcanzaba la memoria. Pero en fín, me quedaba bien el corte a lo egipcio. O eso me dijeron en una ocasión. Tal vez el problema no fuera el corte, tal vez fuera el color.
-Crees que debería teñirme el pelo?-pregunté en voz alta.
Elise acababa de terminar con uno de los últimos clientes.
 -Querida, tu pelo es negro, sería muy difícil que te lo consiguieras teñir bien. Además, tu color ideal para el pelo es ese-suspiró.
Asentí con la cabeza. Tenía razón, el pelo oscuro me convenía. Además, me quedaba bastante bien con el maquillaje que solía usar, delineador negro y algo de brillo básicamente, no me esforzaba demasiado en cuanto a maquillaje suponía.
Otra cosa eran las uñas. En ello si empleaba tiempo. Era fetichista de las uñas. Siempre perfectamente limadas, cortadas a la misma medida y pintadas sin un solo detalle. Por suerte, mi compañero de piso tenía la paciencia de ayudarme con la manicura.
Extendí las manos y me las miré. Vi que en el dedo índice de la mano izquierda se me había saltado un poco de esmalte. Levanté la vista hacia el interior de la tienda. No había nadie, tan solo una mujer mirando unas camisas, así que me daba tiempo a arreglar ese pequeño problema.
Abrí el cajón y agarré el pequeño bote de pintauñas negro. Acababa de volver a cerrarlo cuando se me escurrió entre los dedos, y cayó ruidosamente sobre el parquet.
Si, uno de mis numerosos defectos es que soy realmente patosa.
Me agaché soltando maldiciones para buscar el botecito de vidrio. No lo vi por ninguna parte, y me tocó meter el brazo bajo el mostrador. Toqué unas cuantas cosas que no eran lo que buscaba, y no fue muy agradable, pero al final lo atrapé entre los dedos.
Tendría que haber pensado que con el puño cerrado no era tan fácil sacar la mano de debajo del mostrador. Así no hubiese tardado tanto en ponerme en pié.
Cuando lo hice, miré directamente a sus ojos. Fue como si el tiempo se hubiese detenido. Si, lo sé, suena a telenovela, pero fue así. Sus ojos eran perfectos, brillantes, azules como el océano y grises como la plata a la vez. Eso era posible?
-Tenéis también ropa de hombre?-preguntó. Dios, su voz era perfecta también.
Asentí lentamente con la cabeza, no se que cara tendría en ese momento, y prefiero no saberlo.
-Muy bien, muy bien. Pensé que seria mejor preguntar antes de buscar a través de toda la tienda y descubrir que no había ropa para hombre-dijo él con una risita.
Yo me estaba derritiendo, solo pude sonreír.
-Uh… donde puedo encontrarla?-preguntó, sin dejar de reír.

02 abril 2010

Pain & Joy

Is it truly better to have love and lost then to not have loved at all?

I believe in that, yes. Just think that day: When you will be od and you know that your life is gonna end, you think about all the things you have done and what you might have missed. Do you really wanna sit there and think "I have never loved?". I think that pain is a part of the world as joy is. You need to feel both of them.

Es realmente mejor haber tenido el amor y haberlo perdido que no haberlo tenido jamás?
Yo creo eso, sí. Sólo pienso en ese día: cuando eres mayor y sabes que tu vida va a terminar,  y piensas en todas las cosas que has hecho y lo que has podido dejar pasar. ¿Realmente quieres sentarte allí y pensar: "Nunca he amado?". Creo que el dolor es una parte del mundo como lo es la alegría. necesitas sentir ambos. 

Pregunta a Jack E Strify. 

01 abril 2010

Necrania se traslada.

Necrania se ha trasladado a un nuevo blog totalmente dedicado a la historia.
http://necrania.blogspot.com
Nada más, pasar un buen dia ^^